Esta filosofía
está teniendo éxito porque puede practicarse toda la vida. Puede
empezarse a cualquier edad, bien entendido que cuanto antes mejor.
Este arte
marcial interno chino provee de múltiples beneficios a sus practicantes.
La medicina occidental está comenzando a apreciar los efectos que sus
practicantes reciben con el Tai Chi.
Para muchos
es el momento de descubrir dónde está su mano izquierda y la derecha,
cuán rígido está el cuerpo, cuánta paciencia se
tiene. Se aprende a respirar de manera completa. Se ejercita la memoria, la
concentración. Se aprende a valorar el silencio, a estar atentos a nuestro
cuerpo, a sus reacciones. Se desarrolla el sentido del equilibrio. Se aprende
a estar más cómodamente de pie.
Nos procura
mayor flexibilidad mental. A ser más creativos. Nos mueve en la armonía.
Se aprende a aprender.
Como beneficios
físicos: Facilita la concentración, diluye el stress, disminuye
la presión arterial. Proporciona mayor oxígeno al cuerpo. Refuerza
las articulaciones, ejercita músculos olvidados.
Mueve el
cuerpo sin fatiga. Refuerza los huesos. Previene y sirve de terapia ante dolor
en la espalda. Ejercita la vista y entrena la visión periférica.
Facilita el descanso nocturno, el buen humor.
Todos estos
beneficios se ven aumentados si además lo podemos practicar al aire libre.
No se precisa
de ningún accesorio, nos bastamos nosotros solos y un espacio no demasiado
grande. La ropa es cómoda, habitual en nuestras casas. Podemos desarrollar
los ejercicios en cualquier lugar, sobretodo en medio de la naturaleza. Es excelente
para recuperarnos durante o después de una excursión. La práctica
en grupo favorece el sentimiento de unidad entre los practicantes. La práctica
individual puede usarse como meditación en movimiento y hacernos Uno
con el entorno en el que estemos. Si no tenemos mucho espacio para desarrollar
toda la Forma, escogiendo un movimiento, podemos ejercitarlo sin movernos del
sitio, en estático.
A medida
que aumentamos la práctica, podemos exigirnos más en las posiciones
de los movimientos y así escoger si queremos más meditación,
con más lentitud en el desarrollo, o más ejercicio físico,
si extremamos las posiciones, dentro de los principios fundamentales del Tai
Chi, por supuesto.
Y quien
sienta la poesía en su interior, puede practicar con música adecuada,
siguiendo su ritmo. En la terraza de nuestra casa. O al lado del mar, escuchando
las olas. En la cima de una montaña bañándonos el Sol.
O bajo las estrellas en el silencio de la noche. O vivir la aventura de practicarlo
sobre la nieve... En fin, añadamos la imaginación! |