Cuando
una persona llega a una tienda o cualquier establecimiento comercial, sea físico
o virtual, está esperando el mejor de los servicios, espera que: "se le trate
como un rey", sea que se decida a comprar o no. ¿Por qué? porque el cliente
sabe que sin su compra, sin el dinero que gasta en los diferentes artículos,
la tienda no existiría o no sería lo que es. Y es que ¿cuántos de nosotros hemos
tenido malas experiencias en cuanto al servicio, en la caja de un hipermercado,
en un restaurante, en un banco, en una tienda virtual,...?, creo que no me equivoco
si aseguro que todos, como consumidores, hemos tenido malas experiencias de
servicio, como creo que no me equivoco si digo que esas malas experiencias hacen
que nuestro concepto e imagen del establecimiento decaiga, trayendo como consecuencia
el decaimiento de los resultados económicos de la tienda.
Hay
dos actitudes básicas del servicio al cliente que marcan a las empresas,
la actitud positiva y la actitud negativa, aun cuando en la definición
de las políticas y en el plan estratégico de la firma esté
consignado su interés y su propósito de brindar un excelente servicio
que permita fidelizar a los clientes y desarrollar así una ventaja competitiva,
una actitud negativa de un empleado puede hacer que todo este andamiaje se venga
al piso. Cuando esto sucede, por lo general, el cliente no identifica a la persona
individualmente como la causante de su mala experiencia, identifica a la institución
completa, por ejemplo, si en un banco tuvo una mala experiencia con un asesor
comercial piensa "es que los empleados de este banco son pésimos",
lo cual asocia negativa y directamente a la entidad y a todas las personas que
trabajan en él. Por esto es importante que la actitud positiva de servicio
prime en todos y cada uno de los empleados de una firma.
Sólo
dos actitudes
-
Actitud Positiva: excelente comportamiento ante el cliente
-
Actitud Negativa: mal comportamiento ante el cliente
Basándonos
en las variables trato al cliente y competencia técnica, podemos diferenciar
cuatro tipos de servicio en las empresas:
- El ineficaz
y agradable.
- El eficaz
y agradable.
- El ineficaz
y desagradable.
- El eficaz
y desagradable.
El
servicio al cliente está determinado por la filosofía, las actitudes y los comportamientos
de cada uno de los empleados de la firma, desde el vigilante hasta el presidente
Ineficaz
y Desagradable:
En el cual se combinan la baja competencia técnica y el mal trato al cliente.
Un ejemplo sencillo, imaginemos una heladería cuyas instalaciones no son muy
aseadas y cuyos meseros tampoco lo sean, ¿desagradable verdad? (bajo trato al
cliente), pero que tal si a eso le sumamos que el sabor de su línea de helados
no es sabroso y que se encuentran en estado casi líquido por mala utilización
de sus congeladores, pavoroso ¿o no? (incompetencia técnica). Así quién vuelve,
eso si sería tropezar dos veces con la misma piedra, como diría el señor Iglesias.
La frase de cabecera de estas empresas es: "SOMOS INCOMPETENTES Y NO
NOS IMPORTA SER ANTIPÁTICOS"
Ineficaz
y Agradable:
En el que las empresas con bajas competencias técnicas tratan como un rey al
cliente y con ello esperan tapar el hueco de su incompetencia técnica. Supongamos
que la heladería ha mejorado el aspecto de sus instalaciones y sus meseros y
que ahora se distingue por su pulcritud y buen trato al cliente (agradables)
y que siendo testigos de este cambio decidimos volver, pero cuando nos sirven
nuestro helado, el sabor sigue siendo desastroso y la consistencia aun peor,
son feos y aparte los sirven derretidos (ineficaz). Su frase de cabecera es:
"LO HACEMOS MAL PERO, SOMOS ENCANTADORES"
Eficaz
y Desagradable
Son altamente eficaces, saben realizar sus procesos, son eficientes pero por
llegar a alcanzar altos estándares de calidad técnica, no se enfocan en el cliente
y por ello no son líderes. Imagínate la heladería pero ahora con excelentes
sabores, consistencias y variedad de productos, pero igual de desaseada que
al comienzo, ¿serías cliente?. Se pueden identificar con la frase: "SOMOS
MUY EFICIENTES PERO, MUY ANTIPÁTICOS"
Eficaz
y Agradable
Se encuentran las firmas que han encontrado el equilibrio perfecto entre sus
competencias técnicas y su estrategia de servicio al cliente, son organizaciones
que se enfocan en el cliente porque saben que es él de quien dependen, están
conscientes de la fuerte competencia y sus perspectivas apuntan al liderazgo.
En este cuadrante se ubicaría la heladería si mezclamos la pulcritud y buen
trato del segundo cuadrante con los sabores. consistencia y variedad de productos
del tercero. Los podemos identificar con la frase "HACEMOS NUESTRO TRABAJO
CON LA MÁXIMA CALIDAD"
El mal servicio es la principal causa de la pérdida de clientes. Según la Asociación
de Management de Estados Unidos (American Management Association, AMA), el 68
por ciento de los clientes que abandona su relación comercial con una empresa,
lo hace porque el servicio es deficiente. Otro dato: el 90 por ciento de los
compradores perdidos no intenta comunicarse con la compañía para explicarle
qué sucedió. Y lo peor de todo: un cliente insatisfecho le comenta a 10 personas
su descontento. El satisfecho, en cambio, sólo difunde su experiencia a otros
cinco individuos. Tom Peters dice que reemplazar U$S 1 de un cliente perdido,
cuesta U$S 10. Estas cinco medidas evitan los errores más comunes del servicio
al cliente:
1.
Ayudar al personal a entender la importancia de un buen servicio
A menudo, los empleados piensan que un desliz ocasional en el servicio no tendrá
mayores consecuencias. Según el Service Management Research Group, el 92 por
ciento de los presidentes ejecutivos dice que la calidad del servicio es la
clave del éxito; los gerentes de las sucursales, en cambio, la ubican por debajo
de otros objetivos, como los resultados financieros a corto plazo. Una de las
mejores maneras de alinear las prioridades del personal con las de la compañía,
es predicar con el ejemplo. Una investigación de The Nierenberg Group demuestra
que el 95 por ciento de los vendedores aseguró que mejorar las comunicaciones
interpersonales los motivaría a realizar mejor su trabajo. Algunas técnicas
para lograrlo son las siguientes:
-
Demostrar una actitud abierta y amistosa: la alta gerencia debería ser profesional
y atenta al mismo tiempo.
-
Brindar ayuda: los gerentes deberían tener una actitud proactiva en el trato
con su personal. Es importante advertir de inmediato cuándo un empleado
no está motivado, para evitar que el descontento se contagie a los clientes.
-
Dar el 110 por ciento automáticamente: los empleados esperan que sus pedidos
sean atendidos, pero los superiores podrían ir más allá, dando una respuesta
veloz a las inquietudes, y ofreciendo ayuda adicional.
2.
Sincronizar con el reloj del cliente
En la mayoría de las empresas hay clientes que no responden rápidamente; en
estos casos es fundamental no fastidiarlos con las "llamadas de seguimiento",
porque detrás de ellas, se esconde otra inquietud, ¿por qué tarda tanto?. Una
manera de evitar este tipo de llamados es incluir algunas preguntas en las conversaciones
previas, como por ejemplo, ¿cuándo desea que le enviemos el producto? O ¿cuándo
me dará los detalles de su queja?. Las comunicaciones apresuradas, o no personalizadas
también perjudican las relaciones con el cliente. Para evitar esta situación,
es aconsejable:
-
Preguntarle al cliente qué prefiere; algunos optan por las cartas, otros
por las llamadas telefónicas. Aun cuando la empresa tenga procedimientos
y políticas establecidas, nunca pierda de vista los requerimientos del cliente.
-
Si hubo algún problema, retome el contacto con el cliente después de un
tiempo; el seguimiento a largo plazo es fundamental.
-
Establezca
un plan preventivo. Si un pedido está demorado, adelántese: llame al cliente
y ofrézcale enviar la mercadería a través de un medio más veloz, sin costo
adicional para él.
3.
Conocer al cliente en vez de suponer cómo es
Hasta los clientes más conocidos, cambian con el tiempo; por ende, mantener
el mismo nivel de servicio, no resulta efectivo. Además, la competencia seduce
a nuestros compradores habituales, de modo que es imprescindible fomentar la
lealtad continuamente. Las investigaciones y los datos nos revelan las necesidades
y las actitudes de los clientes. Pero esto no sustituye el trato personalizado.
Hay tres medidas efectivas que ayudan a mantener el contacto personal:
-
Cuando trate con sus clientes, ya sea en persona o por teléfono, pregúnteles
si no les molestaría contestar algunas preguntas que lo ayudarán a entender
mejor sus necesidades. Es una forma más personal de encuestarlos, que reemplaza
a los formularios por correo.
-
Envíe una newsletter personalizada a sus clientes más antiguos, y logrará
que se sientan especiales. Basta con agregar una carta dirigida a su nombre
en alguna publicación de la compañía.
-
Cuando un cliente se queja, los empleados tratan de hacer todo lo posible
para resolver el problema. Para que la respuesta cause mejor impresión,
pídale a un superior que lo llame y también se disculpe; es una manera de
decirle que la compañía lo aprecia.
4.
Mejorar el protocolo
La gente quiere, más que nada, ser respetada. La primera cuestión es cómo dirigirse
al cliente, en especial, al que recién empieza su relación con la compañía.
Una sugerencia: utilizar un trato formal ("Sr." o "Sra.") hasta que lo autoricen
a llamarlo por su nombre de pila. Si bien los avances más recientes en el servicio
al cliente se relacionan con la tecnología (programas que agendan los llamados
pendientes, mejor gestión de datos, entre otras cosas), la interacción personal
es irreemplazable. Por eso, es conveniente recordar algunas reglas básicas:
-
Aliente a su gente a utilizar un idioma sencillo cuando hable con los nuevos
clientes. A menudo, la gente trata de impresionar usando palabras técnicas,
pero éstas alejan al comprador.
-
Coloque
un pequeño espejo con la palabra "sonría" en el escritorio de sus vendedores
y del personal de soporte al cliente, aun en el de los que brindan este
servicio por teléfono. Es una forma de recordarles que deben tener una actitud
alegre y amigable.
-
Escriba guiones de ventas y respuestas a algunas cuestiones vinculadas al
servicio al cliente. No se trata de un guión de telemarketing, sino de una
guía para ayudar a recordar los temas más importantes del contacto con clientes.
-
Evalúe
lo que saben sus empleados sobre sus productos o servicio. A veces, el personal
sólo recuerda una cantidad muy limitada de los beneficios que la compañía
ofrece.
5.
Comunicaciones personales (el poder de tres)
La cuestión clave en la gestión de relaciones con el cliente es descubrir de
qué manera se puede establecer un contacto personal con cada uno. El "poder
de tres" es una técnica que se basa en hacer el seguimiento de tres compradores
por día, y escribirles una nota de agradecimiento. El objetivo es plantar las
semillas que le demuestren a la gente que la empresa valora su relación comercial.
Algunos ejemplos que funcionan muy bien son:
-
Si un cliente está disconforme, aun cuando la empresa procedió correctamente,
envíele una carta de disculpas.
-
Si un cliente ayudó a resolver un problema, escríbale una nota en la que
reconoce esa cooperación, y le agradece su paciencia.
-
Si
pierde un cliente, envíele una carta en la que admita que él tuvo razón;
dígale que la empresa extrañará la relación comercial, y que esperan reanudarla
en el futuro.
El
correo de los Estados Unidos informa que sólo el 4 por ciento de la correspondencia
está personalizada. Por ende, enviar cartas dirigidas a sus clientes, le dará
una ventaja sobre el 96 por ciento de la competencia.
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