Una gerencia basada en el
valor, constituye la herramienta más poderosa que posee una empresa para
medir e identificar las fuentes de su generación dentro de la compañía,
pues permite la unión entre las decisiones financieras y las estrategias
de largo plazo de la compañía. También se pude definir
como un proceso integral diseñado para mejorar las decisiones estratégicas
y operacionales hechas a lo largo de la organización, a través
del énfasis en los inductores de valor corporativos
El objetivo
fundamental de cualquier empresa es satisfacer a sus satkeholders (accionistas,
empleados, directivos, clientes, proveedores, aliados estratégicos, etc.),
por ello la creación de valor se ha hecho un imperativo en todas las
organizaciones. La GBV es un proceso administrativo total que requiere conectar
la fijación de objetivos corporativos con el empleo de recursos, con
la estrategia de desarrollo, con la medición del desempeño y la
remuneración según éste y finalmente, con la creación
de valor. Para la gran mayoría de empresas, lo anterior requiere un cambio
dramático de cultura organizacional, el cual genera tensiones al interior
de las compañías que lo adoptan y la forma de mejorar estos problemas
internos es el compromiso y apoyo de los directivos y la alta gerencia. El cambio
se inicia por la cabeza de la organización, sin este apoyo y compromiso,
se corre el riesgo de fracasar en la implementación del sistema.
La
mentalización en la generación de valor
Una compañía
sólo crea valor cuando es capaz de lograr inversiones que renten más
que el costo de capital promedio invertido en la empresa. El primer paso de
la GBV es considerar la maximización de valor como el principal objetivo
financiero para la empresa, las medidas tradicionales de la contabilidad, no
son siempre buenas aproximaciones a la generación de valor. Pero adoptar
un pensamiento orientado a crear valor e identificar los elementos claves lleva
a la empresa sólo hasta la mitad del camino. Los gerentes deben establecer
procesos que involucren a todos los empleados en la necesidad de crear valor.
Cuatro procesos
principales rigen la adopción de la GBV: primero, desarrollar estrategias
para maximizar el valor; segundo, traducir la estrategia en metas de corto y
largo plazo que se enfoquen en los principales inductores de valor; tercero,
desarrollar planes de acción y presupuestos enfocados al cumplimiento
de las metas de corto y mediano plazo; y cuarto, introducir sistemas de medición
de resultados y esquemas de compensación con el fin de monitorear e incentivar
a los empleados para que cumplan las metas establecidas. Estos cuatro procesos
deben estar conectados en los niveles corporativo, de unidades de negocio y
funcionales. Es evidente que las estrategias y los resultados operativos deben
ser consistentes a todo lo largo y ancho de las organizaciones para que el objetivo
de crear valor se cumpla.
¿Cómo
evaluar el estado actual de la GBV en la organización?
Hay seis
características que miden el estado corriente de la GBV en las organizaciones,
aun sin empezar a implementarla, estas son:
El
desempeño: para mirar esta característica se debe
medir, a través del benchmarking, si el desempeño global de la
empresa está mejorando o no.
La
mentalidad: se debe observar, objetivamente, cómo se toman
las decisiones, basados en qué parámetros (operativos, financieros,
de corto o largo plazo, etc.)
Entendimiento
y compromiso: se evalúa qué tanto compromiso existe,
en todos los niveles de la empresa, con el bienestar de la organización.
Además, qué tanto entiende la gerencia la parte operacional, para
saber si podrá identificar más adelante los inductores de valor.
Comunicación:
se debe evaluar si los planes y las estrategias, realizados en determinado nivel,
son conocidos por toda la organización, además, si a otro nivel
se tiene la posibilidad de generar ideas que puedan llegar a favorecer los resultados.
Motivación:
se debe analizar si los planes de compensación y los objetivos y metas
trazados, motivan al personal para alcanzar una mayor productividad y mejores
resultados, tanto a nivel operativo como administrativo.
Costo:
se tiene que evaluar si la implantación del sistema puede ocasionar elevados
costos, lo cual va en contravía de la GBV, ya que este debe ser un proceso
de bajo costo, que beneficie a la organización.
Estas condiciones
deben ser evaluadas antes de tomar la decisión de involucrarse en la
GBV, conociendo en qué situación se está, se podrá
operacionalizar el sistema más fácilmente.
Una verdadera
GBV requiere un cambio de mentalidad para quienes toman decisiones en todos
los niveles, es un largo y complejo proceso que usualmente toma dos años
para ser implementado. Durante el primer año, el personal es entrenado
para que aprenda a usar sus herramientas, especialmente los inductores de valor.
El segundo año sus conocimientos se hacen sólidos y, cuando existe
confianza en que realmente funciona a todos los niveles, se puede hablar de
un esquema de compensación basado en la generación de valor.
Claves
para un implementación exitosa
Operacionalizar
exitosamente la GBV tiene cuatro pasos claves:
- Contratar
al mejor recurso humano disponible
- Delegar la toma de decisiones
en aquellos con el mejor conocimiento para tomarlas
- Usar indicadores de
valor para asegurar que el poder de decisiones se usa bien
- Alinear los incentivos
de los ejecutivos mediante planes de compensación variable
Fuente:
www.gestiopolis.com
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