No debemos imitar imágenes ni formas, debemos encontrar el fondo para lograr acrecentar nuestra sabiduría y hallar entonces nuevas y mejores formas de vivir. La forma es una consecuencia natural de lo que nuestro espíritu alberga en el fondo.
Así, de un líder extraordinario que benefició a la humanidad tendríamos que preguntarnos: ¿qué valores tiene o tuvo ese liderazgo?, ¿cómo logró germinar esos valores en su espíritu?, ¿de dónde lo adquirió?, ¿quién fue quien lo impulsó a buscar y seguir objetivos de orden superior?, ¿por qué actuó de la manera que lo hizo? Descubrir estas interrogantes equivale a identificar los secretos del líder, lo no escrito, hasta hoy, en la historia de cada uno de ellos |