• Cuando descubrí la libertad y que podía decidir mi propia vida, liberando mi pasado, a mis padres y a mi circunstancia, tomé la primera decisión de mi vida: ser yo el único responsable de mi existir.
  • Cuando me estremezco de alegría al contemplar un amanecer y un atardecer mágico con la puesta del sol, cuando comprendo la grandeza en un pequeño grano de trigo y el arco iris en una flor.
  • Cuando conozco a un ser humano que me demuestra su grandeza en su sencillez.
  • Cuando descubrí que ante la ambición y el abuso de los demás mi único escudo de defensa era mi propia inocencia.
  • Cuando como maestro veo el destello en los ojos de mis alumnos que desean aprender algo nuevo.
  • Cuando experimento la excitación de descubrir algo para mi hasta ahora desconocido, un concepto, una idea, una persona, una vivencia que me hace vibrar, y me entrego al éxtasis del aprendizaje.
  • Cuando te descubrí a ti mujer, que podíamos acompañarnos, cuando tu sensibilidad, tu aroma y tu piel llena de esencia mi ser, te descubrí que eras ella, el ser que siempre busqué y en ese momento estelar te encontré, se incendió mi espíritu y decidí amarte en un instante y hacerte feliz en toda una vida.
  • Cuando sentí en mis brazos por vez primera a uno de mis hijos y me di cuenta que me convertía en orfebre de Dios y que toda la grandeza del ser humano se reflejaba en la mirada inocente de un niño.
  • Cuando logro entender que formo parte de un concierto universal que se llama humanidad y a través de mi existir contribuyo a la grandeza de mi creador.
  • El momento estelar más grande de mi vida es saberme fruto del amor, cuyo destino es amar intensamente y por siempre hasta el final.
Miguel Angel Cornejo
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