Los soberbios se alimentan de los defectos de los demás para destacar, son unos auténticos fanáticos de ellos mismos, sus reglas morales no les permiten dimensionar su sadismo pues les produce una enorme felicidad los pecados de los demás,  sepulcros blanqueados los llamaba Jesús de Nazareth,  pues como animales carroñeros se degustan con los despojos de su prójimo.

La soberbia los envenena hasta dejarlos solos, son ellos mismos los únicos que se pueden acompañar, saben que su sabiduría es total, se han hecho dueños absolutos de la verdad, se saben infalibles y perfectos.

En cambio los ángeles son los guerreros de la luz, se les distingue por su compromiso, su tolerancia y paciencia, van irradiando esperanza, son el aliento que  reanima al caído, tienen siempre su mano tendida para apoyar a quien lo necesita, se manejan al borde del fanatismo pues su pasión, que es su fuerza nuclear, los contiene para no caer en el dogmatismo y la aberración. Se aman a sí mismos  a grado tal que saben  perdonarse sinceramente sus faltas y equivocaciones, con lo cual logran interpretar y comprender auténticamente a los demás.

Los demonios de la moral van marginando a los que no cumplen sus códigos de conducta, en cambio los ángeles han rebasado las fronteras del debe ser y comprendiendo irradian su luz a través de la aceptación.

Son el bálsamo del dolor humano que sin condición alguna son capaces de amar sin reglas y no esperan que los demás  se comporten según sus códigos, saben que es fácil odiar y que la auténtica grandeza se alcanza cuando se aprende a perdonar.

Los Líderes que han trascendido para el bien de la humanidad fueron conscientes de que su labor era llevar  luz donde antes imperaba la oscuridad, dar aliento ante la desesperanza, dar fortaleza en la debilidad, dar fe ante la adversidad, ofrecer alegría para combatir la tristeza. Su secreto es que decidieron vivir para hacer el bien y no se convirtieron en una luz más, sino en una antorcha que ardió apasionadamente por alcanzar su ideal.

Los Líderes de Excelencia combaten el fanatismo que tanto daño ha hecho  a la humanidad, están  ciertos que a través de la comprensión se pueden derribar fronteras, religiones y nacionalidades a través del valor universal de la fraternidad.

Miguel Angel Cornejo
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