Da Rienda Suelta a tu Creatividad

Maslow escribía: "Yo concibo a la persona que constantemente busca autosuperarse, no como una persona ordinaria con algo agregado a su ser, sino como una persona ordinaria  a la cual nada se le ha quitado. La persona promedio es  simplemente un ser completo e íntegro que posee capacidades y poderes cohibidos".

Cuando crecemos intelectualmente y logramos autosuperarnos, no estamos adquiriendo algo que antes no poseíamos; estamos empezando a usar el potencial que ya se encontraba dentro de cada uno y que reposaba en nuestro subconsciente sin ser utilizado.

La autosuperación representa el compromiso hacia nuestro propio desarrollo espiritual, intelectual y profesional a través del aumento de nuestras capacidades y habilidades. Es indudable que el contínuo crecimiento intelectual puede no ser necesario para alcanzar el éxito en otras áreas, pero es esencial para lograr una vida equilibrada.

¿Por qué prestamos poca atención a la tarea de fijar metas que nos ayuden a desarrollar nuestra propia creatividad? Porque la creatividad es una de esas capacidades mentales que, erróneamente, suele concebirse como una aptitud innata que en algunos casos tenemos la suerte de poseer o la desgracia de no tenerla.

Al igual que la memoria, la creatividad la podemos desarrollar a cualquier edad, pero disminuye con el tiempo, si no se ejercita con regularidad. La creatividad no es más que la capacidad de producir algo nuevo, que no existía antes. Infortunadamente,  ésta no se cultiva en muchos centros educativos, porque los únicos parámetros que cuentan son los conocimientos generales y la disciplina.

Son muchas las historias de personas que prefirieron sacrificar su educación escolar o universitaria, para evitar que su creatividad, imaginación e inventiva cayeran víctimas de sistemas escolares represivos. Ellos lograron dar rienda suelta a su creatividad y alcanzaron grandes niveles de éxito.

Hay un sinnúmero de actividades que ayudan a estimular y a desarrollar la creatividad, tales como pintar, escribir, aprender a tocar un instrumento musical, actuar, visitar museos y sitios históricos, apreciar otras culturas y costumbres, etc., y en general, fomentar aquellas actividades que expanden la comprensión del mundo que nos rodea. Éstas no sólo alimentarán nuestra mente con la clase de información que necesitamos para estimular al máximo nuestro potencial interior, sino que también nos permitirá desarrollar y fortalecer el hemisferio creativo del cerebro que solemos ignorar en múltiples ocasiones.

Las actividades que estimulan nuestra creatividad, son un gran antídoto para reducir la acumulación de estrés que podemos experimentar en un momento dado. Es triste ver cómo gran parte de los sueños que teníamos cuando pequeños parecen desaparecer a medida que pasan los años. 

Por esto:

  • No permitas que esos sueños de pintar un hermoso cuadro, de escribir un libro o de aprender a tocar un instrumento musical, desaparezcan.
  • Fija metas que se dirijan hacia la revitalización de tus intereses diluidos por el tiempo. Lo único que necesitas es tomar la decisión.
  • Reencuéntrate nuevamente con aquellas actividades que siempre deseaste llevar a cabo; nunca es demasiado tarde para hacerlo.

El ser intelectual necesita alimentarse diariamente con la creatividad y el trabajo de la mente. Por eso es necesario leer, capacitarse, pintar, escribir o desarrollar cualquier tipo de actividad que ayude al crecimiento intelectual. En mi libro La Arquitectura del Éxito hay una guía para que aquellos que busquen incrementar su rendimiento en este aspecto, puedan realizar diferentes ejercicios que los llevarán a cultivar con mayor conciencia su ser intelectual.


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