El labio sellado

El discípulo del rabino Nachman de Bratzlava lo fue a buscar y le dijo:

"No consigo hablar con Dios"

"Esto sucede con frecuencia", comentó Nachman. "Sentimos que la boca está sellada, o que las palabras no aparecen. Sin embargo, el simple hecho de hacer un esfuerzo para superar la situación ya es una actitud beneficiosa".

"Pero no es suficiente" insistió el discípulo.

"Tienes razón. En estos momentos, lo que se debe hacer es mirar hacia arriba y decir "¡Dios mío, estoy tan lejos de Tí que no consigo ni creer en mi voz!".

Porque, en verdad, Dios escucha y responde siempre. Somos nosotros los que no conseguimos hablar, por miedo a que no nos preste atención".

La plegaria de los rebaños

La tradición judaica cuenta la historia de un pastor que siempre decía al Señor: "Maestro del Universo, si tuvieras un rebaño, yo te lo cuidaría gratuitamente, puesto que Te amo".

Cierto día, un sabio escuchó la extraña plegaria. Preocupado con lo que pensó ser una ofensa a Dios, enseñó al pastor los rezos que conocía. Pero en cuanto se separaron, el pastor olvidó las oraciones y como le había entrado miedo de ofender a Dios con su oferta para guardar rebaños, decidió abandonar por completo toda conversación con Él.

Aquella misma noche, el sabio tuvo un sueño: "¿Quien guardará los rebaños del Señor? - preguntaba un ángel - el pastor rezaba con su corazón y tú le has enseñado a rezar solo con la boca".

Al día siguiente el sabio volvió al campo, pidió perdón al pastor e incluyó la Plegaria del Rebaño en su libro de salmos.

FUENTE: http://www.paulocoelho.com
“Guerrero de la Luz Online, publicación de www.paulocoelho.com.br

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Traducido por Montserrat Mira