Inteligencia Emocional

Siempre hemos oído que el Coeficiente Intelectual era determinante para que una persona tuviera éxito en la vida. Un Test podría marcar el futuro de su éxito académico y profesional. Sin embargo, hace ya varios años que los estudios sobre la conducta descubrieron que son otras capacidades las necesarias para el éxito en la vida. Y esas no las medía ningún Test de Inteligencia.

Piense por un momento la importancia que las emociones tienen en nuestra vida cotidiana y rápidamente se dará cuenta de que la mayoría de las veces marcan todas nuestras decisiones casi sin darnos cuenta.

¿Compró su coche haciendo cálculos de rentabilidad o por aparentar un status? ¿Eligió su pareja porque la amaba o le convenía? ¿Eligió su trabajo porque le ofrecía un mejor sueldo? La mayoría de nuestras decisiones están dominadas por las emociones.

Ante esto hay que admitir que hay gente con un dominio de su vida emocional mucho mayor que otra. Y es curioso ver qué poca relación hay entre la Inteligencia clásica y la Inteligencia Emocional. Un caso extremo sería el típico profesional que, llevado al límite, es una máquina intelectual pero con una vida emocional desastrosa. Por otro lado podemos encontrarnos con gente que no paso de la escuela primaria pero que llevan una vida exitosa y poseen una vida ordenada y envidiable. Estos casos son poco comunes, pero es necesario darse cuenta de que hay que prestar mayor atención a este tipo de habilidades que pueden marcar nuestra vida.

Componentes de la Inteligencia Emocional :

  • Autoconocimiento emocional (o conciencia de uno mismo): Se refiere al conocimiento de nuestras propias emociones y cómo nos afectan. Es muy importante conocer el modo en el que nuestro estado de ánimo influye en nuestro comportamiento, cuáles son nuestras virtudes y nuestros puntos débiles. Nos sorprenderemos al saber que poco sabemos de nosotros mismos.
  • Autocontrol emocional (o autorregulación): El autocontrol nos permite no dejarnos llevar por los sentimientos del momento. Es saber reconocer que una crisis es pasajera. Es posible que nos enfademos con nuestra pareja, pero si nos dejásemos siempre llevar por el calor del momento estaríamos continuamente actuando irresponsablemente y luego pidiendo perdón por ello.
  • Automotivación: Dirigir las emociones hacia un objetivo nos permite mantener la motivación y fijar nuestra atención en las metas en lugar de en los obstáculos. En esto es necesaria cierta dosis de optimismo, de tal forma que actuemos positivamente ante los contratiempos.
  • Reconocimiento de emociones ajenas (o empatía): Las relaciones sociales se basan muchas veces en saber interpretar las señales que los demás emiten de forma inconsciente y que a menudo son no verbales. El reconocer las emociones ajenas, aquello que los demás sienten y que se puede expresar por la expresión de la cara, por un gesto, por una mala respuesta, nos puede ayudar a establecer lazos más reales y duraderos con las personas de nuestro entorno.
  • Relaciones interpersonales (o habilidades sociales): Cualquiera puede darse cuenta de que una buena relación con los demás es muy importante para nuestras vidas. Y no sólo tratar bien a los que nos parecen simpáticos, a nuestros amigos, a nuestra familia, etc., sino saber tratar también amablemente a aquellos que están en una posición distinta: nuestros jefes, profesores, antagonistas políticos y/o desconocidos.

Las emociones son componentes básicos del ser humano que nos permiten sentir que estamos vivos. Imaginémonos por un instante como sería nuestra vida si no tuviéramos emociones. La vida no tendría sentido, seríamos seres vacíos.

Las emociones son estados afectivos, de expresión súbita y de aparición breve, y pueden crear un impacto positivo o negativo sobre nuestra salud física, mental y espiritual.

Para controlar de mejor forma las emociones negativas es indispensable practicar pensamientos y sentimientos saludables como estos:

Sonría : Este cambio en los músculos faciales produce una serie de reacciones bioquímicas que modifican nuestra emoción y favorece la salud.

Reenfoque el problema : Trate de encontrarle lo positivo a lo que sucede, recuerde que las situaciones difíciles son una gran oportunidad para aprender y que ha experimentado situaciones conflictivas en el pasado y pudo seguir adelante.

Haga Ejercicio : Como mínimo 20 minutos continuos interdiario.

Exprese sus Sentimientos : Sean de molestia o dolor, conversando con la persona involucrada, con personas amigas o de confianza, o escríbale una carta donde desahogue sus emociones.

Fernando Latouche
Profesor de Cursos de Locución, Oratoria y Producción Radial en Bilingual Professional Group
y Universidad de Carabobo, Escritor, Conferencista, Redactor y Articulista


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