¿Sabemos Cuidar el Alma?

Cuidado también puede significar: cultivo, vigilancia y participación, a medida que la semilla del se despliega en la vasta creación que llamamos carácter o personalidad, con una historia, una comunidad, una lengua o una propia realidad. Así como los granjeros cultivan sus tierras, nuestra alma necesita suplir necesidades básicas como:
Seguridad

Todos los seres humanos necesitamos sentirnos seguros, pero ¿cómo vamos a producir seguridad en las personas que están alrededor nuestro, cómo vamos a saber si estamos recibiendo seguridad en nosotros mismos o si la recibimos durante nuestra infancia?

Entendemos por seguridad tres conceptos: protección, provisión y limites.

Protección: Las personas necesitamos sentir una cobertura, una autoridad respaldándonos, que nos dice: “tu ve adelante, yo estoy contigo”. Necesitamos sentir a alguien superior a nosotros que nos brinde esa sensación.

Provisión: Los seres humanos no somos como los animales, que ya de pequeños saben valerse por sÍ mismos, se alimentan solos, tienen movimientos solos, empiezan a desarrollarse solos. Los seres humanos somos indefensos cuando estamos pequeños, dependemos de los otros, necesitamos que nos llegue provisión de algún lado. En la familia esto es obvio, los padres damos provisión para los hijos, pero en una casa donde las circunstancias económicas han menguado a tal grado que el niño no tiene sus necesidades básicas satisfechas, este comienza a crecer inseguro.

Recordemos que las necesidades básicas del alma son para toda la vida; la provisión no es solamente techo y comida, también es escuchar, abrazos, afecto, contacto. Cuando no hay esa provisión tampoco hay crecimiento espiritual.

Los límites: Aunque parezca contradictorio, los límites nos hacen sentirnos seguros. Una persona que vive sin límites, sin conocerlos por lo menos, es una persona que crece con inseguridad. Si usted y yo en nuestro trabajo no poseemos límites claros de nuestras funciones, límites claros de nuestras responsabilidades, si no se nos dijo: “esto si puedes hacerlo, esto no puedes hacerlo”, cada vez que tomemos una decisión sentiremos inseguridad porque no hay límites.

El objetivo del cuidado del alma no es, por consiguiente, adaptarse a normas aceptadas o a una imagen estadística del individuo sano. La meta, es más bien una vida ricamente elaborada, conectada con la sociedad y con la naturaleza, entretejida en la cultura de la familia, de la nación y del planeta.


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