¡Hablar o no hablar! He ahí el dilema

¿El amor? A lo que el maestro responde: "Amor es la ausencia total de miedo". ¿Y a qué le tenemos miedo?, repuso el alumno. "Al amor" respondió el maestro.

Hace algunos meses me encontraba dictando un curso en Sto. Domingo (República Dominicana). En una de las pausas una señora de aproximadamente 40 años se me acercó y me dijo: "Me gustaría saber si podría Ud. hablar con mi marido". Me dejó perplejo. ¿Con su marido? ¿Para que? Dije yo. "Fíjese Ud." , me dijo, "es que no sé lo que pasa con mi relación, ya nada es como antes, mi matrimonio se desbarata, creo que ya no me quiere, estoy confundida, solo me hace el amor un par de veces al……..". "Un momentito", la interrumpí. "¿Le ha comentado todo esto a él?" "Pero como se le ocurre que yo voy a hablar de estas cosas con mi marido" me contestó.

¡Cómo es posible que me lo diga a mi! Yo era una persona que ni conocía. Era la primera vez que esta mujer me veía en su vida y me estaba contando cosas que no podía decirle a su marido. Para qué te casas con alguien si es que no le vas a poder expresar lo que sientes y lo que piensas.

Cuantas veces hemos escuchado que las relaciones se basan en la confianza. ¿Alguien me puede decir qué es confianza?

Hasta donde yo tengo entendido, desde mi muy limitada posición, confianza en las relaciones es una sensación de paz y tranquilidad producto de la seguridad que te da el poder compartir abiertamente con alguien todo lo que acontece en tu vida.

¿Crees tú que puede existir la confianza en las relaciones si es que no hablas? O tal vez, si hablas demasiado puede ser que provoques que alguien pierda la confianza en ti, pero tal vez esto significa que no tienes confianza en ti mismo y si es así: ¿cómo puedes confiar en alguien o esperar que alguien confié en ti, si es que tu no confías en ti mismo? Qué enredo.

Algo es seguro. Durante las relaciones nos convertimos en espejos que recibimos lo que reflejamos. Si no tenemos confianza en nosotros mismos reflejaremos inseguridad, lo que podría generar desconfianza.

No existe la persona perfecta. Sólo existen posibilidades perfectas. Tu cosecha puede ser asombrosa si pagas el precio en trabajo y parte de ese trabajo consiste en desarrollar la capacidad de abrirle tu corazón a tu pareja, es decir: hablar.

La desconfianza, en muchos casos, se produce por nuestro miedo a lo desconocido, por la incertidumbre. Todos tenemos un pasado y todos cometemos errores. Cuánto más conozcas a tu pareja y más te conozca ella a ti menos incertidumbre existirá y la confianza podrá nacer de donde debe: de la comunicación.

Alguien por ahí dijo: "Si no juzgas, entiendes. Si entiendes, aceptas. Si aceptas, amas y si amas, serás feliz". ¿Tienen estas palabras algo de lógica? En realidad, ¿quienes somos para levantar un juicio? El juzgar a tu pareja cierra puertas, cuestiona la intención de comunicarnos y esto da paso a la incertidumbre que tarde o temprano se convertirá en desconfianza.

El proceso de cerrar puertas y cerrar la boca siempre va en aumento (después que te callas algo la primera vez te será más fácil la segunda y la tercera y de ahí en adelante). El proceso de hablar funciona de la misma manera. Después de hablar la primera vez te será más fácil hablar cada vez que sientas algo.

No tengas miedo a hablar. Ten miedo a no hacerlo. Si tu pareja te juzga por tu pasado y te cierra las puertas, sal a la calle y celebra, porque en ese momento descubriste que no era para ti y que no tienes que perder más el tiempo. Si te callas por miedo significa que el juicio lo estás haciendo tu mismo y te aseguro que actuando así el precio de la condena será alto.

Acuérdate que tú decides, tú cosechas lo que siembras.

Habla, habla todo lo que puedas y aprende a escuchar y la tranquilidad de la confianza invadirá tu relación. Sonríe que ya estás empezando a arar tu tierra.

Franco Soldi
Conferencista, especialista en programación neuro-lingüística.


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