Cuando en presencia del ser que amas
en silencio te sientes acompañado,
tu corazón puede comunicar la soledad,
es la fuerza de tu entender.

Cuando logras estar sin esperar,
pensar sin ansiedad,
has vencido la soledad.

Cuando la música te hace compañía
y dejas tu espíritu volar,
has vencido la soledad
y la has logrado conquistar.

Cuando la poesía ilumina tu espíritu
y en un éxtasis te dejas transportar,
la soledad deja de existir.

Cuando puedes un atardecer contemplar
y fundirte en los mil colores del infinito,
la soledad la has podido atrapar.

Cuando tu imaginación se llena de personajes
que la lectura te inspira,
la soledad la has logrado acompañar.

Cuando la reflexión y el análisis de tu existir
lo puedes sin miedo enfrentar,
la soledad, ese espacio vano,
se convierte en compañía de tu andar.

Cuando la oración
te hace compañía en tu soledad,
logras encontrar a Dios, en su gran inmensidad.

En la soledad me he encontrado:
- a mí mismo
- con el mundo mágico de la imaginación
- con la impresión del amor y finalmente,
la sorpresa más grande,
que en mi soledad
me he encontrado a Dios.

¡Bendita soledad,
que me ha conducido al amor!

Miguel Angel Cornejo
http://www.cornejoonline.com