Vivir en Presente

Si en algo coinciden la mayoría de las Filosofías Orientales es en el concepto de aprender a vivir en el Aquí y Ahora, o sea en tiempo presente y en el lugar en que se está. El concepto se refiere a cómo manejamos nuestra atención, entendiendo nuestra atención como una especie de linterna que dirijo hacia aquello que la captura, como pueden ser eventos externos o internos como pensamientos, fantasías, etc.

Aquello en lo que focalizo mi atención, se energiza, es por eso que una enfermedad puede ser una manifestación de no haber atendido mi cuerpo, al quitarle atención, le resté energía y por eso el malestar, que es el lenguaje que maneja el cuerpo para comunicarse con nosotros.

Nuestra mente disfruta yendo del pasado al futuro y viceversa, pero no propiamente en viajes de placer y optimismo sino para angustiarnos por el futuro o para sentir culpa o rencor por algo que nos ocurrió en el pasado, y eso es justo lo opuesto a vivir en el aquí y en el ahora. En presente puedo analizar un evento pasado que me trae un mal recuerdo por un error que cometí y como decíamos en nuestro artículo : “ Transformando la culpa en aprendizaje y crecimiento” ver porqué me equivoqué, arrepentirme, pedir disculpas si es el caso y resarcir el daño, guardando solo la experiencia o aprendizaje de ese evento pero desechando la culpa y el castigo. O puedo planificar hacia el futuro para la solución de algún problema o para concretar deseos y proyectos, pero no vivir en presente la angustia de algo que se escapa a mi control o rango de acción.

Solo se vive en presente. Es Aquí y Ahora cuando puedo servir, ayudar, amar y sanar si coloco mi atención en el momento y si aumento mi nivel de conciencia, que es lo que permite a esa linterna disponer de una pila y un bombillo cada vez mas potentes. De esa forma me permito ver a mas distancia y en mas amplitud, dándome cuenta que la vida no es un evento particular sino un todo en el que los opuestos se equilibran y en que cada evento trae consigo un aprendizaje aunque nos parezca doloroso cuando estamos pasando por él.

Recordemos que el futuro no es otra cosa que la suma de infinitos presentes. No dejes para mañana el expresar tu amor o tus sentimientos a alguien o pedir perdón por alguna ofensa cometida en un momento de inconsciencia o jugar con tu hijo que te lo pide cuando regresas del trabajo. No sabemos si contamos con el mañana, solo contamos con el hoy, aquí y ahora, en tiempo presente.

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