Cuando los ojos no ven

Las cosas no se ven igual aunque estemos en el mismo punto. Para unos la lluvia es su mejor aliado en las cosechas, para otros es el factor que arruina la diversión y provoca la tristeza o depresión.

Hemos vivido gran parte de nuestra vida, a veces sin darnos cuenta, como víctimas débiles frente a las circunstancias. Si hace frío me siento bien, si hace calor tengo pereza. Si gano más dinero, empiezo a ahorrar. Si me tratan bien, los trato igual. Si, si y más si.

Excusas que utilizamos para salir del paso. No faltan aquellos que le echan la culpa de su inestable presente a “la crisis del país”, “la falta de valores”, “los secuestros” o hasta “los medios de comunicación”.

Si supiéramos, los responsables somos nosotros mismos.
Desgraciadamente muchos forman parte de un cúmulo de hojas al viento, que van por la vida hacía donde el aire les permita. Se sienten tan bien en ese “viaje” por el mundo, que deciden déjarse llevar por lo que sucede.

Conversando con un entrañable amigo me di cuenta que a veces los ojos no ven y el corazón se hace frío. Me comentaba: “David, yo no tengo ningún problema fuerte, tengo lo que me gustaría tener, el dinero de una persona de clase media, no me muero de hambre ningún día, tengo educación y una familia preciosa. Tengo todo, que no hago nada”

“Tengo todo, que no hago nada” Vaya frase. No encuentro mejor palabra para describir dichos comentarios que la que el mismo me compartió: “Me siento indiferente”.

Esa indiferencia que nos quita la posibilidad de ir más allá de nuestros propios límites. Permanecemos estancados en un estado de apatía y desinterés y ya todo nos parece igual que todo. A veces traemos los ojos tapados con una venda, que nos impide darnos cuenta el mundo que hay afuera de nuestra burbuja personal.

Si supiéramos que con un poco más de esfuerzo podríamos comenzar a tener una vida más estable, más llevadera, más alegre. Tantas ideas que pasan por nuestra cabeza que van desde grandes proyectos de negocios hasta obras comunitarias. Un 90% de ellas se quedan en pensamientos bonitos.

Por eso, el día de hoy te quiero proponer algo. Haz una lista en una hoja en blanco todas aquellas cosas que a tu edad, a partir de hoy, te gustaría realizar para ti y para los demás. No te limites. Pueden ser 10, 15, 20 o 50. Ve más allá de lo ordinario. No importa si tu deseo es una casa en la playa, un auto nuevo, escribir un libro, tener un hijo o fundar una obra de asistencia social.

Escríbelas todas. Léelas, repásalas. Saca copias y pégalas en tu oficina o dormitorio. Estoy seguro que comenzarás a observar un mundo diferente, lleno de oportunidades, de aventura y de riesgos; pero riesgos, que sólo la gente que quiere ver, sabe aprovechar.

David Montalvo
Escritor y conferencista, es "Life Coach" especializado en calidad de vida y PNL.


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