Cuando te mueve el firme deseo de transmitir una idea, de comunicar generosamente lo aprendido, de lograr inquietar a los demás con ópticas diferentes no visualizadas, cuando no escatimamos horas de estudio y de pensamiento creativo para encontrar nuevos caminos a la reflexión y con ansiedad deseamos hacer participar a los demás de nuestros hallazgos, nos convertimos en Sembradores del Cambio.

Los Sembradores del Cambio nunca cesan de aprender, llenan su alforja día a día de conocimientos y no saben otra cosa retener que la satisfacción de ver brillar en los ojos de los demás la luz de la reflexión que a través de sus palabras, sus escritos y algunas veces en su poesía, retan a los demás por su propia superación.

Los Sembradores del Cambio son sembradores de sueños, de retos, de ideales, convencidos que en el ser humano está todo el pasado, el presente y el proyecto de un mundo superior; saben que en la investigación está el alimento de su espíritu, en su convicción está la fuerza de su alma y en su incondicional entrega está el testimonio que a los demás compromete, seduce y enamora.

Sembradores del Cambio que desafían lo establecido, cuestionan los errores convertidos en hábitos, luchadores incansables por lograr el despertar del ser humano, y no importando las consecuencias entregan su existir por realizar su ideal.

Ellos, los elegidos, los que han ayudado a forjar un mundo mejor, algunos reconocidos, otros en el anonimato; los que han dejado caer su pequeña semilla en millones de seres humanos y que por siempre Dios los guardará en la memoria universal.

Miguel Angel Cornejo
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