Visitando el continente austral, tenía un especial interés de conocer una playa donde sucedió uno de los fenómenos más sorprendentes de la naturaleza, durante algunos días se desató una tormenta tan poderosa que parecía que el cielo quisiera sumergir a la tierra y el mar estaba tan agitado que parecía que deseaba tragarse la playa, el último día del fenómeno la furia de la tormenta se desató en toda su extensión.

Al día siguiente amaneció en una calma extraordinaria, el color del mar era de un azul turquesa indescriptible, un arco iris partía de la playa y se perdía en la inmensidad del mar, pero algo extraño yacía sobre la playa, estaba tapizada de estrellas de mar, durante la noche fueron arrojadas de su elemento vital, miles, tal vez millones de estrellas que inevitablemente agonizaban por no estar en su medio natural, un pescador al ver tal espectáculo empezó desesperadamente a devolverlas al mar y gritaba pidiendo ayuda a otras personas que también observaban con sorpresa ese amanecer y se reían de él, uno de ellos irónicamente le reclamó la inutilidad de su esfuerzo: "para qué pides ayuda, qué no te das cuenta que son miles, no tiene ningún caso, no acabaríamos nunca, inevitablemente van a morir" el hombre que se empeñaba en salvarlas se detuvo un instante, reflexionó observando detenidamente la estrella que tenía en la mano y exclamó "ésta estrella sí va a vivir y la lanzó al mar".

Cuando conocemos nuestra realidad mundial de millones de niños que mueren de hambre, de los escuadrones de la muerte en Brasil que por unos cuantos dólares los asesinan por que los consideran una molestia social, el cólera que azota al Perú derivado de la miseria y el abandono que vive gran parte de su población, los niños de México que deambulan por las calles en una búsqueda desesperada por sobrevivir, ¿no son acaso estrellas que están agonizando y que debemos regresar al mar?

Planteaba a los jóvenes de liderazgo juvenil un caso de ética: Una mujer les plantea el siguiente caso "todos mis hijos manifiestan cierto retraso mental, mi marido es alcohólico y tengo problemas de salud, y ahora estoy embarazada", ¿debo de abortar o no? Por supuesto los jóvenes polemizaron y finalmente unos apoyaron y otros no el aborto, por supuesto los que estaban a favor argumentaron que no era conveniente que la mujer corriera el riesgo de traer un ser anormal al mundo y era preferible conservar su salud en beneficio de toda su familia, a este grupo le contesté que si esta mujer abortaba estaría asesinando a Beethoven pues era esta precisamente la circunstancia familiar en que éste gigante de la música universal encontró al llegar a la vida.

La libertad es un don que hasta Dios respeta, cada ser humano puede hacer de su vida lo que desee pero nadie tiene el derecho a decidir la vida de otro, estoy convencido que nadie hubiera visto con agrado que a Pasteur, Ghandi, Hidalgo o la madre Teresa hubieran sido abortados, a mí en lo personal no me gustaría haber sido abortado, cada ser que llega al mundo es una pequeña luz de esperanza para la humanidad, ¿quién va a llegar a ser? nadie lo sabe pero tiene la gran opción de coadyuvar a crear un mundo mejor.

La gran evolución genética del ser humano sigue avanzado día a día en la arquitectura social y el mundo cada vez es más humano, libre y justo, demos la oportunidad a todos los seres que lleguen a su plenitud, rescatemos estrellas a través de regresar a la vida a un niño abandonado, rehabilitar a un joven drogadicto, recuperando a esos pequeños que todos los días son prostituidos, todos sin excepción de raza o nación tienen derecho a la realización pues aunque estemos divididos por fronteras, todos somos hijos de Dios;

Rescata una estrella para alcanzar el cielo.

Miguel Angel Cornejo
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