Actúe como Piensa

Pensar es fácil. Actuar es un poco más difícil. Pero actuar como se piensa es lo más difícil de todo, dijo Goethe. Goethe estaba en lo cierto. Parece que lo más difícil de todo es actuar de acuerdo con las buenas intenciones que todos parecemos tener frente a la vida: retos, éxito y felicidad.

Todos queremos triunfar y pensamos constantemente en el éxito; pero al momento de actuar, no todos lo hacemos de una manera consistente con los principios del éxito. Si nuestra vida está guiada por valores nobles, emociones positivas y fundamentos que construyan y saquen a la luz lo mejor de nosotros, el único resultado posible es una vida de éxito y felicidad. Pero será el fracaso, si permitimos que esté guiada por emociones y valores negativos como envidia, pereza, odio o deshonestidad.

Querer ser saludable, pensar constantemente en la importancia de comer bien y hacer ejercicio, de nada sirven si come lo que le pongan al frente y siempre repite. No podrá pretender disfrutar de una buena salud física si come en exceso, bebe sin medida, no descansa lo suficiente y no cuida su cuerpo.

Un buen ejemplo es Benjamín Franklin, un hombre feliz, enamorado de la vida, optimista y con sentido del humor. Conocido en todo el mundo por ser uno de los promotores de la independencia de Estados Unidos. Célebre por sus trabajos científicos, sus inventos y su insaciable labor periodística y editorial. En cierta ocasión expresó que debía su felicidad a que finalmente había optado por vivir y actuar de acuerdo con los valores y principios que sentía debían guiar su vida.

El mejor servicio que podemos prestar a Dios es hacerle el bien a los demás, y su vida fue un testimonio de amor al servicio a su comunidad, a su país y al mundo entero. Para lograr una mayor claridad acerca de los valores que le ayudaran a vivir una vida balanceada, plena y feliz, identificó las virtudes que debían dirigir su vida y las definió en pocas palabras. Trató de adquirirlas, en orden de prioridad, y anotó diariamente sus progresos.

  1. Templanza: No coma hasta sentirse harto. No beba hasta la ebriedad.
  2. Silencio: No hable más de aquello que pudiera beneficiar a otros o a sí mismo. Evite las conversaciones triviales.
  3. Orden: Tenga un lugar para cada una de sus cosas. Tenga un momento para cada parte de tu trabajo.
  4. Resolución: Comprométase a llevar a cabo lo que debe hacer. Haga sin falta lo que se ha comprometido a llevar a cabo.
  5. Frugalidad: No gaste más que en lo que pueda hacer el bien a otros o a sí mismo. No desperdicie nada.
  6. Trabajo: No pierda el tiempo. Ocúpese siempre en algo útil. Elimine todo acto innecesario.
  7. Sinceridad: No lastime a nadie con engaños. Piense con inocencia y con justicia. Si habla, hágalo de acuerdo con esto.
  8. Justicia: No perjudique a nadie, ni haciéndole daño, ni omitiendo lo que es su deber.
  9. Moderación: Evite los extremos. No guarde resentimientos tanto tiempo como pueda creer que lo merecen.
  10. Limpieza: No tolere la falta de limpieza, ni en el cuerpo, ni en la ropa, ni en la vivienda.
  11. Serenidad: No se dejes alterar por pequeñeces, ni por accidentes comunes o inevitables. Identifique valores, ideas básicas y principios fundamentales que desea que guíen su vida.

Mientras se convierten en hábitos, identifique acciones que le permitan expresar estos principios en su diario vivir. Solo así su mundo exterior reflejará su mundo interior y lo que piensa, dice y siente será la misma cosa.

Cosechará lo que ha sembrado. Cada uno es el único responsable por los resultados que la vida le devuelve, como efecto correspondiente a la causa o acción que haya sembrado.

Camilo Cruz
Renombrado expositor, Escritor, Científico, Consultor y Conferencista Internacional, Catedrático Universitario. http://www.elexito.com


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