Gracias por decir que me Amas

Lo vi salir apresuradamente con una alta manifestación de urgencia, con una rápida señal, sin decir palabra alguna, se despidió de todo el grupo. Concluíamos un programa en Alta Dirección en Liderazgo de Excelencia, y me extrañó su comportamiento pues durante toda la semana que duró el seminario su participación fue muy activa y en sus cuestionamientos se manifestaba genuinamente interesado y polémico a la vez.

Días después me llamó, pues creía importante aclarar su conducta y sobre todo comunicarme lo que a su juicio había sido la más intensa vivencia experimentada en su existencia.

- Quería pedirte una disculpa – empezó diciendo – por mi inoportuna salida, pues aún cuando sabía que era la ceremonia de entrega de reconocimientos me entró una desesperación que pocas veces he experimentado.

- ¿Qué fue lo que pasó? – pregunté intrigado.

- Conforme se iba desarrollando el curso empecé a acomodar una serie de piezas para finalmente armar mi rompecabezas emocional; pude dimensionar los errores que he cometido con la gente que me rodea y comprendí en forma inmediata su comportamiento que en algunas ocasiones reprobé por considerarlo inadecuado y de pronto me di cuenta que la causa era yo, lo cual confirma el principio que nos transmitiste, que el 85% de los problemas que tiene un líder en su organización los produce él mismo, que el pescado se empieza a pudrir por la cabeza y de inmediato me puse en acción para corregir mis fallas.

- Aún más intrigado y expectante escuché su narración.

- Empecé por casa, tenía urgencia en llegar; pasó lo inusual, en primer lugar llegué temprano, situación que no sucede a menudo, pues solamente esto ocurre cuando tengo algún malestar; encontré a mi esposa en la cocina, me observó curiosa como tratando de descifrar el porqué de mi presencia a esa hora; sin esperar, le dije: “te amo”. Me observó como preguntándose si estaba borracho o había pasado algo sin habérselo dicho. El segundo motivo por llegar pronto a casa era mi hijo menor; como te lo comenté durante el curso, es un joven problema. A sus 20 años ya ha sido expulsado de la mayoría de los colegios de la ciudad, y la razón era siempre la misma, su pésimo comportamiento y desinterés por el estudio. Además había estropeado mi auto, ingería frecuentemente alcohol, y temo que también era adicto a algún tipo de droga. Antes de entrar a su habitación, recordé varios de tus conceptos, moralejas, consejos, etcétera; simplemente escuchar y tratar de entender.

Su habitación, (confieso que tenía años de no visitarla) me impactó al principio; toda una galería de mujeres desnudas y de artistas de pelos verdes y anaranjados; él se encontraba acostado, escribiendo, cosa en él bastante extraña; sorprendido se incorporó y sin esperar empecé a mostrar interés por su singular decorado. Al principio, en balbuceos, empezó a contestar; me acomodé en un sillón y poco a poco el diálogo comenzó a fluir. Pasaron varias horas; para mi sorpresa, cuando miré el reloj, eran las cuatro de la mañana; creí prudente despedirme. Caminé hacia la puerta y recordé en ese momento lo más importante, me volví, lo abrace y le susurré al oído “hijo mío perdóname por todos los errores que he cometido y además quiero que sepas que te amo, sí, te amo con todo el alma” y le di un sentido y cálido beso en la mejilla. Se soltó en llanto, lloró y lloró con tanto sentimiento y nostalgia que sus lágrimas me llegaron al corazón. No sé cuanto tiempo transcurrió. Finalmente me miró y vi en sus labios una tímida sonrisa, le di las buenas noches; cuando cruzaba la puerta, sentí su mano en mi hombro, me volví y en ese momento metió su mano al bolsillo de su pantalón, sacó un sobre y me lo entregó. Con curiosidad lo abrí y para mi sorpresa era un puñado de pastillas, le pregunté:

- ¿Acaso es droga?

- No papá, hoy pensaba suicidarme; hace un momento, cuando entraste, escribía mis razones.

- Tomó la carta y la desgarró en sus manos, finalmente me dijo.

- ¡Gracias papá por decirme que me amas!

Fuente: Historia tomada del libro Líderes del Tercer Milenio, de Miguel Ángel Cornejo, editorial Grad, 1998.

Juan Carlos Carames Paz
Fundador de Spectrum Business, C.A., Consultora, Asesoría y Desarrollo del Capital Humano. Autor del libro “Significados, diez razones para renovar tu vida”


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