Crisis, Empresas y Conocimiento (Parte 1)

El contacto cotidiano con empresarios de diferentes rubros de actividad, nos ha permitido detectar lo que podríamos llamar, el costado psicológico de la crisis. Se trata de la implicancia directa y manifiesta que aquella tiene sobre quienes deben ejercer la responsabilidad de conducir organizaciones empresarias.

Qué no darían muchos empresarios por encontrar una fórmula que les permita dar respuesta a la incomoda situación que proviene de la incertidumbre del no sé. El “no sé qué hacer”, “no sé qué pasará”; “no sé si funcionará”, etc.

En su perspectiva psicológica, las crisis generan un substrato de incertidumbre que se expresa en el típico “no sé”. Por lo tanto, “como no sé qué va a ocurrir, se me hace muy difícil decidir”. Así el proceso clásico de toma de decisiones “naturalmente” construido sobre una base de certezas suficientemente probadas en la realidad, pierde confiabilidad y la respuesta casi obligada no es otra que una peligrosa parálisis. Es la manera que tiene el empresario, sobre todo el PyME, de reconocer la falta de herramientas para hacer frente a la crisis, que paradójicamente requiere para salir de ella, de una fuerte dinámica y sistemática consistencia decisoria que justamente comienzan a ser negadas allí donde debe ocurrir su nacimiento: en la mente del empresario.

En estas condiciones sólo queda margen para un reducido número de acciones de corte rutinario (con apariencia de poder neutralizar la incertidumbre del “no sé”) basadas en la improvisación y por tanto de muy escasa eficiencia para hacer frente a las exigencias de la crisis. En consecuencia, como creo “que no sé”, entonces respondo desde lo poco “que creo que sé”.

Ahora bien, si analizamos desde lo conceptual la ecuación de poder intrínseca entre crisis y empresas, podemos admitir que entre ellas existe una relación dialéctica. A medida que crece o permanece una crisis, el riesgo de las empresas expuestas a su impacto es también creciente (entendiendo por riesgo, la alta probabilidad que la empresa vea comprometida su subsistencia en un mercado amenazado por una crisis). Aquí la crisis ejerce una clara hegemonía sobre la empresa. En cambio, cuando la empresa logra neutralizar las agresiones de la crisis, sus probabilidades de permanecer y crecer en su mercado se incrementan proporcionalmente, con lo cual percibida desde la empresa, la crisis ya no resulta una amenaza o al menos sus efectos son atenuados al punto de disminuir el riesgo de subsistencia.

Si nos detenemos en el primer caso, encontramos al menos tres (3) variables que agudizan la vulnerabilidad de una empresa ante una crisis. Ellas son, el rubro de actividad al que pertenece, las decisiones de mediano y largo plazo, la capacidad intelectual para dar respuestas adecuadas.

  • Rubro de Actividad: las características de la crisis que hoy está viviendo nuestro País, muestran que no todos los rubros de actividad se han visto afectados por igual. Sólo por citar uno, vemos que por ejemplo el textil experimentó hasta antes de la devaluación del peso una fuerte pérdida de la productividad, derivada entre otras por el costo interno dolarizado de sus insumos básicos y también, por la apertura de la economía que inundó el mercado con una variedad de marcas y modelos internacionales que hizo que la demanda interna se sintiera atraída por esa oferta.
  • Decisiones de Mediano y Largo Plazo: se trata de decisiones que comprometen a las empresas por haber generado compromisos de tipo financiero, comercial, etc., cuya vigencia en el tiempo las inmovilizan en una manera considerable ante cambios bruscos de escenario. Este es el caso de empresas que al incorporar nueva tecnología asumieron compromisos financieros en moneda extranjera con un tipo de cambio 1 a 1, que luego se modificó sustantivamente con la devaluación.
  • Capacidad Intelectual para dar Respuestas Adecuadas: consideremos aquí toda la “materia gris” existente en la Organización que voluntariamente se pone al servicio del negocio de la empresa para mejorar su rendimiento. Observemos que esta variable no solamente es imprescindible para la gestión de la empresa, sino que además es la única que posee atributos para modificar o atenuar el efecto de las anteriores, dado que puede decidir por ejemplo migrar del actual rubro de actividad a otro, o bien, diseñar un esquema distinto para los compromisos que inmovilizan el accionar de la empresa conforme a nuevas alternativas del negocio.

Este trípode de variables que hemos escogido para formar la estructura de un modelo teórico que nos permita interpretar el funcionamiento de las empresas ante las crisis, nos permite su utilización en cualquier tipo de empresa, más allá de su tamaño y rubro de actividad. Consideremos que dentro de un mismo rubro de actividad, no todas las empresas existentes en él corren idéntica suerte ante una situación de crisis. Admitiendo como constante para todas las que están en un mismo rubro el impacto de una crisis, queda precisamente en la administración de las otras dos (2) variables la oportunidad de establecer diferencias comparativas como para que el impacto de la crisis se neutralice con decisiones adecuadas. Pero la segunda variable, si bien se refiere a los activos materiales y financieros en su conjunto, de alguna manera se corresponde directamente con la tercera, por cuanto es en ella donde se toman las decisiones que incluyendo a aquellos activos, tienen que ver con la vida de una empresa en el mercado.

Una primera conclusión de lo considerado hasta aquí, nos da cuenta que el capital intelectual de la Organización es entonces el único que puede resolver favorablemente para las empresas la hegemonía que imponen las crisis sobre ellas. Pero para que esto sea posible sólo se debe cumplir con una condición: que desde el management se disponga hacer los esfuerzos necesarios para vencer la parálisis del “no sé”, reemplazando la incertidumbre del no tener a mano fórmulas mágicas, por la certeza de un saber que sin duda ya existe en la propia empresa, aunque circunstancialmente no exista la experiencia tangible de adaptar todo el conocimiento disponible a decisiones capaces de neutralizar los efectos negativos de una crisis.

Carlos Alberto López
http://www.nova.com.ar


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