"Les dejo la paz, mi paz les doy...no se las doy como el mundo la da, no se turbe su corazón ni se acobarde".
Evangelio según San Juan 14, 27

Paz significa que los hombres vivamos una convivencia armónica; paz es la ausencia de conflictos, resultante del ejercicio de los valores, como el respeto, la tolerancia, la equidad, el diálogo, la democracia, la justicia, etcétera.

El valor es la paz, trabajar por conservarla es practicar la virtud. En estos tiempos de conflicto internacional cabe preguntarse si se está haciendo lo suficiente por instaurarla de nuevo. Al parecer no, y sería conveniente recordar nuestro pasado tormentoso: dos guerras mundiales, cientos de guerrillas, terrorismos. Y la historia parece repetirse una vez más. Entre las naciones lo difícil no es hacer guerras, sino mantener la paz.

Un hombre llegó a una tierra desconocida y pregunto al maestro: "¿Dónde se encuentra el gran guerrero?" y el maestro contestó: "¿Gran guerrero?; La guerra no engrandece a nadie".

Sin embargo, lo que vemos en el plano internacional, bien puede tratarse de un reflejo de nuestro presente: ¿Cómo se encuentra nuestra vida interior? Ciertamente, quien no posee paz interior no tendría, en teoría, derecho a pedir la paz, y es común ver que las supuestas marchas pacifistas acaban en un torrente de sangre y protestas violentas.

La paz se construye día a día. Se basa en el respeto que primeramente le damos a nuestra propia persona. Se consolida en el amor al cónyuge y a los hijos...se alcanza cuando Dios vive en nuestro ser y nos comparte su paz. Curiosamente a todos los que han proclamado un mensaje de paz se les ha asesinado: Jesucristo, Gandhi, John F. Kennedy, Martin Luther King y un largísimo etc. La paz exige sacrifico, pues de ella depende el progreso y estabilidad de nuestros pueblos. La próxima vez que esté a punto de alterar el curso de la paz -desde donde se encuentre- recuerde que un hombre murió en la cruz por un mensaje de amor.

Miguel Angel Cornejo
http://www.cornejoonline.com