Jugando poker, le toco de mano dos ases más tres cartas la 3, la 4 y al 5, de inmediato sin pensarlo dos veces descartó el par de ases quedándose con el resto, ante la forma inusual de jugar el compañero de mesa le preguntó:

- ¿Serás imbécil?, Entregas tus mejores cartas y té quedas con aquellas con las cuales difícilmente puedes hacer buen juego.

· A lo que él contestó: Yo me concentro siempre en mis debilidades, no me interesa las fortalezas, así ha sido mi vida superándome en aquello que me consideró débil.

- Ahora entiendo –replicó su compañero- porque nunca has podido destacar en nada, en general tu vida es mediocre.

Por supuesto que este jugador se alteró pues nunca le habían dicho de frente que era un mediocre y tratando de contener su cólera explicó su filosofía personal:

· La única formula que conozco para ser mejor es superando tus limitaciones, no tiene ninguna gracia exhibir tus potencialidades, eso más bien es vanidad.

- Pues será vanidad ó lo que tú quieras pero las fortalezas se te dieron para que las desarrollaras y es tu pasaporte en la vida para alcanzar tu plenitud, con la filosofía que tienes estás condenado a vivir una vida gris además de llenarte de amargura por intentar ser lo que no eres, atrévete a reclamar tu naturaleza, te aseguro que alcanzaras lo más anhelado por todos: Ser feliz

Una gran cantidad de personas desperdician su vida neurotizándose al intentar ser lo que no pueden ser, lo más valioso que se nos concede a todos los seres humanos al momento de nacer son los dones, fortalezas que se manifiestan en ciertas habilidades en forma singular, hay tareas que se nos facilitan y que además disfrutamos al realizarlas.

Los líderes de Excelencia se concentran en desarrollar sus fortalezas, sus dones naturales hasta llevarlos a su máxima expresión, en cuanto a sus debilidades hacen el esfuerzo necesario para alcanzar niveles que no bloqueen el desarrollo de sus potencialidades, sin martirizarse con aquellas habilidades que por naturaleza se les dificulta.

Imagine por un momento a Mozart tratando de dominar las matemáticas ó aprendiendo otro idioma cuando su campo natural fue la música ó Thomas Alva Edison ballet clásico, suena ridículo desperdiciar nuestra energía en dominar campos que no están dentro de nuestras fortalezas. Además de ser un error común y una tentación de querer ser bueno en todo, debemos concentrarnos en nuestras fortalezas, habilidades naturales que con el esfuerzo que se requiere las podemos convertir en virtudes.

Miguel Angel Cornejo
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