El juego de la comunicación

Todas las mañanas suelo ir con Ceci, mi esposa, a hacer ejercicio físico a un lugar cercano a nuestro hogar. Practicamos algunos ejercicios de Yoga, caminamos y repetimos nuestras afirmaciones cotidianas para implantar en nuestro inconsciente nuevas creencias relacionadas con las cosas que queremos para nuestras vidas, y finalizamos en una cancha de tenis.

Nuestro juego no es nada refinado, pues, a pesar de que conocemos los reglamentos y los principios de éxito del juego, no los llegamos a practicar con consistencia y perseverancia por lo que como tenistas somos un desastre. Así que Ceci y yo no jugamos nada bien, y entre los dos el juego es dispar. Pero pasamos pelotas y eso nos hace bien.

Ceci y yo decidimos que todos los días íbamos a pasarnos 200 pelotas antes de retirarnos a nuestras actividades diarias y así lo hacemos.

Al principio, pasar 200 pelotas nos tomaba un largo tiempo y terminaba molestándonos. Así que un día me dí cuenta de que la causa de la demora era que por nuestro mal dominio de la pelota, la enviábamos a lugares de la cancha donde ni ella ni yo podíamos devolverla, el envío no tenía un propósito claro ni preciso.

Entonces decidimos ponerle propósito claro y preciso a nuestro juego: Queríamos un resultado en el menor tiempo posible. Pensamos que si cada uno le enviaba al otro la pelota asegurándose de ponerla en el lugar en que el receptor pudiera fácilmente devolverla, acertaríamos más devoluciones. Y así lo acordamos. Ahora, cada vez que enviamos una pelota estamos pensando en la capacidad del otro para devolverla. Y colocamos la pelota en un lugar tan adecuado como si nosotros mismos fuéramos a devolver la pelota.

El resultado es espectacular. Hacemos series de devoluciones de 50 o más pelotas. El tiempo de pasar 200 pelotas se acortó notablemente y ahora estamos jugando a devolver 300 pelotas .

El ejercicio de enviar la pelota de tal manera que el otro la pueda devolver requiere concentración, ponerse en el lugar del otro, tener en cuenta su velocidad de respuesta, conocer su habilidad para correr, para responder por la derecha, por la izquierda, por lo alto, pelotas lentas, pelotas rápidas, el nivel de cansancio y recuperación, la dirección del viento, la luz que incide en su cara y otros detalles más.

Pude apreciar que nada se parecía más a la COMUNICACIÓN INTERPERSONAL que nuestro juego de tenis de pasar pelotas de un lado a otro.

La comunicación también es entre dos: un emisor y un receptor. La comunicación implica enviar u mensaje, nuestra pelota de tenis. Muchas cosas suceden antes de que llegue el mensaje al receptor. Y muchas cosas suceden antes de que la respuesta llegue. Pero es seguro de que si el mensaje no es bien enviado, si el emisor no se asegura de que su interlocutor reciba el mensaje de tal manera que pueda devolver una respuesta, la comunicación se interrumpirá al igual que nuestro juego de tenis. Y de esa manera el juego de la comunicación demorará mucho más tiempo de lo esperado y terminaremos molestos por los resultados tan mediocres.

Desde que aprendimos esto, las comunicaciones en casa fluyen mejor. También en nuestras actividades diarias obtenemos mejores resultados. Cuando nos comunicamos nos estamos acordando de pasar la pelota con tal cuidado que el otro pueda devolverla. El resultado salta a la vista: ÉXITO

También pude darme cuenta de que el éxito de la comunicación depende enteramente de mi, como en el juego de tenis. Cuando envío pelotas difíciles, mi esposa no me las puede devolver y el juego se demora bastante más. Suele suceder que a mi me llegan pelotas difíciles, incómodas, pero yo tengo que arreglármelas para hacer que la pelota que voy a enviar sea adecuada para la otra parte, porque de lo contrario el juego se interrumpirá y vendrá la frustración y la molestia, y tendré que comenzar de nuevo.

El juego de pasar pelotas de tenis es cíclico, solamente está terminado cuando quien envía recibe de nuevo. Y pudimos comprobar que cuando enviábamos pelotas difíciles casi siempre recibíamos pelotas difíciles de responder Y ya que uno mismo recibe el resultado del juego que inició, mas vale enviar pelotas de calidad.

De ahí que la comunicación es un juego, un juego que hay que jugar con mucho cuidado, pena de que no termine bien o de que demore demasiado.

Cuando se fracasa en el juego de la comunicación se fracasa en la relación con el interlocutor. Y si el éxito es una medida del acierto en las relaciones con los demás y las relaciones con los demás se mantienen comunicándonos, es muy grave lo que suele suceder si no aprendemos a jugar el juego de la comunicación.

Jorge Ascanio
Ingeniero, profesional de reconocido prestigio en el mundo empresarial. Conferencista motivacional de amplia trayectoria empresarial.


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