El juicio de los Necios (parte III)

(Si no has leído la parte anterior de este articulo, puedes verlo en http://www.liderazgoymercadeo.com/edicion56/art_pedronkin.asp)

4)- El conocimiento nos hace, tarde o temprano, más sabios. A veces los descubrimientos se adelantan a nuestra capacidad moral o ética para entenderlos, como ha sucedido en su momento con la energía nuclear, pero siempre llega el momento en que tomamos conciencia de su valor, su peligro y su utilidad. El conocimiento siempre encuentra la forma de hacerse conocer como se debe.

Si nosotros negamos el conocimiento en sí mismo, o si lo discriminamos simplemente porque tal o cual expresión del mismo no nos agrada o nos parece incorrecta, lo único que estamos haciendo es quitarnos posibilidades futuras de progreso.

No se puede predecir el futuro y por consiguiente, no se puede predecir cual será la utilidad futura de un nuevo desarrollo o descubrimiento. En consecuencia, negar su valor porque en la actualidad no le vemos una utilidad concreta e inmediata es sencillamente tonto. Es función de los líderes de calidad velar porque el conocimiento se mantenga a pesar de todo.

Tarde o temprano, el mayor conocimiento reclama un mayor entendimiento ético y moral de las cosas. Hoy en día consideramos a hombres y mujeres por igual, pues se han desarrollado normas sociales, morales y éticas que así lo determinan, pero dichas normas se basan en un muy importante substrato científico que demuestra claramente que no hay ninguna razón biológica para hablar de diferencias de capacidad o intelecto en base a las diferencias de género.

En la época de Leonardo Da Vinci, las mujeres eran consideradas como algo secundario dentro de la sociedad occidental. También era un hecho que las autopsias y los estudios anatómicos estaban prácticamente prohibidos, y la razón era que si bien la Biblia afirmaba que el hombre poseía una costilla menos que la mujer, pues Dios le había quitado una costilla a Adán para crear a Eva, un simple conteo de las costillas en los cuerpos masculinos y femeninos afirmaría otra cosa.

Esa obstinación causó desigualdades e injusticias durante siglos a nada menos que la mitad de la población. La aparición de la ciencia como manifestación del verdadero sentido común de una sociedad, la aparición de personas que sentían que debían crear, descubrir e inventar, y también contar costillas, cambió eso.

5)- La investigación sirve de inspiración y ejemplo, sobre todo para los niños. Incluso las ciencias que aportan beneficios poco evidentes para la sociedad, como la paleontología, pueden servir de modelo y ejemplo para niños que el día de mañana se convertirán en científicos.

Muchas carreras brillantes se han iniciado con un libro infantil, una película o un simple comentario, y en un mundo en el que pocas cosas pueden rescatar los mayores en muchas ocasiones, ejemplos – incluso idealizados – de científicos y exploradores, deben existir para que otros no cometan los mismos errores que nos han conducido hasta nuestra situación actual. La ciencia inspira."

Pablo Endronkin
Presidente de www.andinia.com, Director General del GEA (Grupo Explorador Argentino).


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