El factor histórico en el desarrollo local – (I Parte)

“Todo lo tangible, todas las entidades visibles han quedado sumergidas en procesos invisibles y degradadas a funciones de un proceso global”.

Vivimos en un conflicto, de incierta resolución, establecido entre lo local y lo global, derivado de la irrupción de “lo marco” que pretende gobernar con cuestionable calidad científica y política la especificidad de “lo micro”.

Lo local reacciona, quizás tardíamente y sin que todavía se perfile su eficacia, con la inesperada resistencia de los intentos de sometimiento. Es obvio que la visión micro de lo local no pudo adquirir la experiencia suficiente para poder ejercer un control en el empuje global y evitar que fuera desarmado tecnológicamente para enfrentar este conflicto.

Poco a poco, se va observando como surgen grupos duros que sí son capaces de reciclar la intervención del “poder externo” aun cuando su intención se focalizada sobre sus propios intereses todas con una capacidad de respuesta que abarque al conjunto de la comunidad local.

No se trata de organizaciones funcionales (políticas) creadas con base en la “necesidad de resistencia”; sino que se trata de redes sociales surgidas espontáneamente en torno de problemas cotidianos locales.

Esta forma de resistencia promovida por las redes ofrece un doble cuestionamiento: Por un lado, se duda de la naturaleza y validez de las relaciones entre el poder político e institucional con su comunidad local.

La conflictiva fricción entre uno y otro componente (poder externo, poder político-institucional y resistencia local) se limita a un problema de eficacia administrativa porque, además, comienza a desnudar el fracaso de las políticas neo-liberales nudar el fracaso de las políticas neo-liberales que no consideraron “lo micro” para gobernar desde “lo macro”; el “choque” es mucho más dramático de lo que luce en su superficie.

La observación de las formas de resistencia que van desde una “apatía política absoluta” hasta el concepto de la “protesta piquetera” (que algunas veces amenaza sólo con su <<amenaza de virulencia>> más que con su efectividad), pasando por redes solidarias como el “Club del trueque”, que pone en descubierto la incapacidad de respuesta del “mundo del conocimiento” muchas veces sólo abierto en sus intenciones pero encerrado en sus acciones, para responder a sus necesidades simple de la gente (pan y trabajo), da testimonio que “en el hemisferio inferior y microscópico de la sociedad civil, la vida social es más activa que la ley, y menos mecánica que le poder central” (Salazar, 1999).

Los informes de las “evaluaciones de impacto de las políticas públicas”, reducen la definición de los problemas a un perfil tecnocrático, a los que pretenden superar con recomendaciones tecnocráticas.

Por ejemplo, se proponen y despilfarran recursos en programas de formación y/o perfeccionamiento profesional para impulsar el autoempleo es destruido sino que el cuentapropismo desborda en taxista, vendedores ambulantes y minikioskos sin posibilidad alguna de sobreviviencia. Es sembrar trigo en campos sólo aptos para las piedras.

Así, de un lado, el Banco Mundial que ha liderado el diseño, aplicación y financiamiento de las políticas de desarrollo social focalizado, ha debido iniciar investigaciones reforzadas sobre los núcleos duros y la especificidad interior de, por ejemplo: Sujetos en condición de extrema pobreza, comunidades premodernas, juventud marginal, etc., con el propósito de afinar la capacidad inyectiva de las políticas publicas y de descifrar la cartografía inyectable de la pobreza local... Es obvio que los recientes esfuerzos científicos del Banco Mundial, y del racimo de fondos de inversión social que pende de él, no apuntan a cambiar la estrategia política (neo-liberal) que los engloban sino a reforzarla (Escurra, 1996).

De otro lado, dirigentes de base, trabajadores sociales e intelectuales insertos en los procesos de desarrollo local, se esfuerzan, a sus vez, por conseguir el pleno desenvolvimiento de la dinámica específica que han detectado en los sujetos, actores y redes sociales que operan en el especio local; sólo que, en este caso, conducen a fortalecer las tendencias trans-liberales que hoy despuntan en el modelo neo-liberal (Arlington, 1995).

Desde los lados opuestos se han iniciado, pues, dos procesos contrapuestos de producción cognitiva que, ante el requerimiento de un mismo problema estratégico, están planteando un nuevo y trascendental desafío para el conjunto de las ciencias sociales, el conocimiento científico y las capacidades que ambos puedan aportar al desarrollo tecnológico. Es evidente, sin embargo, que tanto para el movimiento tecnocrático como para el histórico-social el imperativo de cambio epistemológico se plantea no tanto en la teoría pura, sino más bien, en la producción de impactos. Es decir, se trata ahora de actuar eficientemente más sobre el proceso histórico que dentro de la propia academia

Las políticas de la hegemonía global sobre el desarrollo local intentan inyectarse en la dinámica interior de las comunidades locales, para reforestarlas o refundarlas en concordancia con sus necesidades y proyectos.

Mario Dehter
Sociólogo, Facilitador de capacitación y consultor de empresas
http://www.justoahora.com


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