Estamos en el recinto privado de un templo budista. Escuchamos al monje cantar, rezar en voz alta, tocar un instrumento de percusión.

Recuerdo las otras ocasiones en que practiqué Shuguendo durante esos días; andar sin abrigo con una temperatura bajo cero, aguantar despierto durante toda la noche, mantener la cabeza apoyada sobre la corteza áspera de un árbol hasta que el dolor se dejase anestesiar por sí mismo.

Durante todo el viaje la gente me ha comentado que el monje que tengo ahora frente a mí, recitando las plegarias, es el mayor especialista en Shuguendo de la región. Procuro concentrarme, pero aguardo ansioso el fin de la ceremonia. Desde allí vamos hasta otro edificio, desde donde puedo ver una gigantesca catarata cayendo por la montaña – 134 metros de altura, la mayor del Japón.

Para mi sorpresa (y la de todos los que me acompañan) el monje trae tres libros de los que soy autor y me pide que se los firme. Yo aprovecho para pedirle permiso para grabar nuestra conversación. El monje, que no cesa de sonreír, acepta.

- ¿Fue la dificultad del camino de Kumano la que originó el Shuguendo?
- Fue la necesidad de entender a la naturaleza lo que obligó al hombre a dominar el dolor e ir más allá de sus límites. Hace 1.300 años, un monje que tenía dificultad para concentrarse, descubrió que el cansancio y la superación de los obstáculos físicos podían ayudarlo en la meditación. El monje continuó haciendo este camino hasta su muerte: subiendo y bajando.

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que a Vos recurrimos. Amén.

Los días bajo una catarata helada para meditar. Como se transformó en un ser iluminado, las personas decidieron seguir su ejemplo.

- ¿El Shuguendo es una práctica budista?

- No. Es una serie de ejercicios de resistencia física que ayudan al alma a caminar junto con el cuerpo.

- Si pudiera resumir en una frase lo que significan el Shuguendo y el camino de Kumano, cuál sería esa frase?

- Quien hace ejercicio físico gana experiencia espiritual si mantiene su mente fija en Dios mientras está exigiendo el máximo a su cuerpo.

- ¿Hasta qué punto el dolor físico es importante?

- Tiene un límite. Pasando este límite, el espíritu se fortalece. Los deseos de la vida cotidiana pierden sentido y el hombre se purifica. El sufrimiento proviene del deseo y no del dolor.

El monje sonríe, me pregunta si quiero ver la cascada de cerca, y con esto entiendo que la conversación ha finalizado. Antes de salir, él se gira hacia mí:
- No se olvide: procure ganar todas sus batallas, incluso aquellas que libra con usted mismo. No tenga miedo a las cicatrices. No tenga miedo a vencer.
Al día siguiente, cuando estoy a punto de embarcar, Katsura - la joven de 29 años que estuvo presente desde el primer día en Kumano - aparece en el aeropuerto y me entrega un pequeño manuscrito en japonés, con algunos datos históricos sobre esa región. Yo inclino la cabeza y le pido que me bendiga. Ella no duda ni un segundo: pronuncia algunas palabras en japonés y cuando levanto los ojos veo en su rostro la sonrisa de una joven que escogió ser guía de un camino que nadie conoce, que aprendió a dominar un dolor que no todos sentirán, y que entiende que el camino se hace cuando se anda, y no cuando se piensa sobre él.

FUENTE: http://www.paulocoelho.com
“Guerrero de la Luz Online, publicación de www.paulocoelho.com.br

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Traducido por Montserrat Mira