(En el número pasado, hablo de la ida al camino de Kumano, en el Japón, donde descubro que durante la peregrinación existe una práctica espiritual, el Shuguendo. Si no lo haz leído, haz click aqui)

Recostado en el arbol

- Ya oyó hablar del Shuguendo? Me han dicho que es una relación de amor y dolor con la naturaleza – comento con el biólogo que Katsura me presentó, y que ahora camina conmigo por las montañas.

- Shuguendo significa “el camino del arte de acumulación de experiencias” – me responde, mostrando así que su interés va más allá de la variedad de los insectos de la región. – Disciplinar el cuerpo para aceptar todo lo que la naturaleza tiene para ofrecer, y así también se educa el alma para lo que Dios nos ofrece. Mire a su alrededor: la naturaleza es mujer, y como toda mujer nos enseña de una manera diferente. Acerque su columna vertebral al árbol.
-Me señala un cedro de más de dos mil años, con una gruesa cuerda extendida a su alrededor.- En la religión local, todo lo que está rodeado por una cuerda es una manifestación especial de la Diosa de la Creación, y considerado un lugar sagrado.

- Todo lo que es vivo contiene energía, y esta energía se comunica entre sí. Si usted mantiene su columna recostada en el tronco, el espíritu que habita el árbol vendrá a conversar con su espíritu, a tranquilizarlo de cualquier aflicción. Claro que, como biólogo, debería hablar de la emanación de calor, etc.. pero sé que también existe verdad en la explicación mágica de mis antepasados.

Yo he cerrado los ojos y procuro imaginar la savia del árbol subiendo desde las raices hasta las hojas y, al hacer este movimiento, provocando una onda de energía que afecta a todo a su alrededor.

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que a Vos recurrimos. Amén.

Oigo la voz del biólogo contándome que en el año 1185 dos samurais luchaban ferozmente por el poder en el Japón. El gobernador de Kumano no sabía cual de los dos vencería. Seguro de que la naturaleza siempre tiene la respuesta, colocó siete gallos vestidos de rojo para luchar contra otros siete vestidos de blanco. Ganaron los de blanco, el gobernador apoyó a uno de los guerreros y acertó en su apuesta: al poco tiempo, aquel samurai dominaba el país.

- Digame: ¿usted prefiere creer que fue el apoyo del gobernador lo que decidió la lucha o que los gallos fueron los transmisores de la señal divina sobre quien terminaría conquistando el poder?.

- Yo creo en las señales – respondo, saliendo mentalmente de mi confortable estado vegetal y abriendo los ojos.

- Los viajes sagrados a Kumano comenzaron mucho antes de la introducción del budismo en el Japón; hasta hoy existen por aquí hombres y mujeres que transmiten de generación en generación, la idea de que un “casamiento” con todo lo que le rodea debe ser hecho como un verdadero matrimonio: con entrega, compartiendo alegrías, sufrimientos, pero siempre juntos. Y utilizaban el Shuguendo para permitir esta entrega total, sin miedo.

- Podría enseñarme un ejercicio de Shuguendo? El único que sé es atarse con una cuerda y tirarse contra las rocas de un despeñadero y, francamente, no tengo valor para hacer eso.

- ¿Por qué quiere aprender?

- Porque siempre consideré que el camino espiritual no implica necesariamente el sacrificio y el dolor. Pero, como dijo alguien a quien encontré en este viaje, es necesario aprender lo que que se precisa, no lo que se quiere.

- Cada uno hace el ejercicio que la Tierra le pide. Conozco a un hombre que subió y bajó mil veces, durante mil días, una montaña cerca de aquí. Si la Diosa quiere que usted practique Shuguendo, ella le dirá como hacerlo.

Tenía razón. Eso sucedió al día siguiente.

FUENTE: http://www.paulocoelho.com
“Guerrero de la Luz Online, publicación de www.paulocoelho.com.br

Sant Jordi Asociados Agencia Literaria S.L
http://www.santjordi-asociados.com
Traducido por Montserrat Mira