Haciéndote Cargo de ti Mismo

Quiero dedicar este artículo a un libro muy especial, primero en la lista de muchas personas que incursionan los caminos del autoconocimiento y el mejoramiento personal. Se trata de “Tus Zonas Erróneas”, del Dr. Wayne W. Dyer.

Él expresa “La esencia de la grandeza radica en la capacidad de optar por la propia realización personal en circunstancias en que otras personas optan por la locura”. La “locura” del milenio pasado es muy distinta a la que hoy estamos viviendo: cambios a velocidad cósmica, rutina enfermiza, abandono personal, escasez de minutos, carencias en la salud emocional, desequilibrio familiar, etc. Se trata de “Tus Zonas Erróneas”, del Dr. Wayne W. Dyer. Él expresa “La esencia de la grandeza radica en la capacidad de optar por la propia realización personal en circunstancias en que otras personas optan por la locura”.

Los sentimientos son reacciones que eliges tener. Si eres dueño de tus propias emociones, si las controlas, no tendrás que escoger reacciones de autoderrota. Cuando aprendas que puedes sentir lo que prefieres o eliges sentir, empezarás a encaminarte por la senda de la inteligencia, tanto en lo personal, familiar y profesional. Un sentimiento es una reacción física a un pensamiento. Eres tú el responsable de tu desgracia porque son tus pensamientos respecto a las cosas y a la gente que hay en tu vida lo que te hacen infeliz. Muchos autores recalcan que del estilo de pensamiento dependerá tu estilo de vida.

Sólo tu puedes mejorar tu suerte y hacerte feliz a ti mismo. De ti depende hacerte cargo de controlar tu propia mente y entonces tratarás de sentir y actuar de la manera que elijas. Absorbe todo lo que te brinda el momento presente y desconéctate del pasado que ya no existe y del futuro que llegará a su tiempo. Tú eres lo que eliges ser hoy en día, no lo que antes elegiste ser. Hace años, en 1903, Henry James dio estos consejos en su novela Los Embajadores: “Vive todo lo que puedas; no hacerlo es una equivocación. No importa mucho lo que hagas siempre que tengas tu vida. Si no has tenido eso, ¿Qué has tenido?… El momento apropiado es cualquier momento que uno aún tiene la suerte de tener… ¡VIVE!”.

Valora el momento presente, saborea cada momento de tu vida, piensa que si lo desperdicias con actitudes autofrustantes, lo habrás perdido para siempre.

Carlos Castañeda dice que el hombre sabio es aquel que “Vive actuando, no pensando en actuar, ni pensando en lo que pasará cuando haya terminado de actuar. Él sabe que su vida habrá terminado demasiado pronto; él sabe, porque él ve, que nada es más importante que ninguna otra cosa. Así pues el hombre sabio suda y resopla y si uno lo observa es igual a cualquier otro hombre, excepto que él controla la locura de su vida. Ya que nada es más importante que ninguna otra cosa, el hombre sabio, el hombre de conocimiento escoge cualquier acto, y actúa como si le importara. El control que tiene sobre su locura le impulsa a decir que su actuación importa y hace que actúe como si importara, y sin embargo sabe que no es así; de modo que cuando cumple con sus actos, se retira en paz, y el hecho de que sus actos hayan sido buenos o malos, hayan resultado o no, no es cosa que le preocupe”.

Trata de averiguar hasta que punto estás encadenado a tu pasado. Todos los “Yo soy” autodestructivos provienen de estas cuatro frases neuróticas:

  1. Así soy yo.
  2. Yo siempre he sido así.
  3. No puedo evitarlo.
  4. Es mi carácter.

Cada vez que usas una de estas cuatro frases, lo que realmente está diciendo es: ”Pienso seguir siendo lo que he sido siempre”. Tú eres producto de la suma total de tus elecciones. No hay que culpar a las circunstancias. La gente a la que le va bien en la vida es la gente que va en busca de las circunstancias que quieren, y si no la encuentran, las fabrican. La propia estima no puede ser verificada por los demás. Si dependes de los demás para valorarte, esta valoración estará hecha por los demás.

Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades. Puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer, simplemente por el hecho de desearlo y por ningún otro motivo. Robert Jones Burdatte escribió en su obra Golden Day (El día dorado): “No es la experiencia del día de hoy lo que vuelve locos a los hombres. Es el remordimiento por algo que sucedió ayer, y el miedo a lo que nos pueda traer el mañana”. Echar la culpa a los demás es una artimaña muy práctica y antigua, cuando no quieres asumir la responsabilidad de algo que pasa en tu propia vida. Los “debes” y “deberías” siempre producen una sensación de tensión que aumenta a medida que la persona trata de actualizar sus “debes” dentro de su comportamiento. Dice el autor: ”Una vez le pregunté a una paciente si le costaba tomar decisiones, y él dijo: Bueno, sí y no”. La postergación es el arte de estar al día con el ayer, y de evitar el hoy.

El Dr. Dyer, habla de dos zonas erróneas que puede experimentar el ser humano, la Culpabilidad, donde despilfarras tus momentos presentes al estar inmovilizado por causa de un comportamiento pasado; y la Preocupación, que te mantiene inmovilizado ahora por algo que está en el futuro y en el que a menudo no tienes ningún control. La culpabilidad y la preocupación son quizá las dos formas más comunes de angustia en nuestra cultura. Ya mires atrás o adelante estás malgastando el momento presente. A continuación describiremos algunas recomendaciones, que da Dyer, para eliminar la culpabilidad:

  1. Empieza a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse, sientas lo que sientas respecto a él.
  2. Acepta en ti mismo cosas que tú has escogido pero que le pueden disgustar a cierta gente.
  3. Pregúntate a ti mismo lo que estás evitando en el presente por culpa del pasado.
  4. Haz una lista de todas las maldades que has hecho en tu vida. Impone clasificaciones de culpa para cada una en una escala de valores que vaya del uno al diez. Suma los resultados y constata si hoy te importa que la diferencia sea de cien o un millón. El momento presente sigue siendo el mismo y toda tu culpabilidad no es más que una actividad desperdiciada.
  5. Evalúa las verdaderas consecuencias de tu comportamiento.
  6. Trata de enseñarle a las personas que tienen que ver con tu vida y que tratan de manipularte por medio de la culpa, que tú eres muy capaz de enfrentarte con las desilusiones que les provoque tu comportamiento.

Y también para eliminar la preocupación, Dyer recomienda lo siguiente:

  1. Ve tus momentos presentes como un tiempo para vivir, en vez de obsesionarte por el futuro. El futuro se construye presente a presente.
  2. Reconoce lo absurdo que resulta la preocupación. Haz una lista de preocupaciones anotando todas las cosas que te preocupaban ayer, la semana pasada e incluso el año pasado. Verifica si tus preocupaciones hicieron algo por ti.
  3. Comienza a enfrentar tus miedos con pensamientos y comportamientos productivos.
    Otra zona errónea a la que hace referencia Dyer, en su obra, es el miedo a lo desconocido. En el III milenio, lo desconocido es la materia gris para inventar nuevos futuros. La esencia de lo nuevo es lo contrario a la seguridad. Sólo los inseguros ansían la seguridad. La educación del viejo milenio estimulaba a permanecer en áreas que conocíamos, en no aventurarnos a lo desconocido. Puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer porque lo deseas y por ningún otro motivo. Esta manera de pensar te abrirá nuevas perspectivas de experiencia y te ayudará a eliminar el miedo a lo desconocido que puede ser la actitud que hayas adoptado hasta ahora como estilo de vida. ¿Has vivido realmente 10.000 o más días o has vivido un día 10.000 o más veces?. Conviértete en el juez de tu propia conducta y aprende a confiar en ti mismo para tomar las decisiones del momento presente. Deja de buscar en las tradiciones y las normativas de toda la vida la respuesta adecuada. Canta tu propia canción de felicidad de la manera que escojas cantarla, sin preocuparte ni importarte cómo se supone que debe ser.

Este libro, busca que el retrato de una persona libre de zonas erróneas, sea el siguiente: En primer lugar, verás gente que disfruta de virtualmente todo lo que les brinda la vida; gente que se siente cómoda haciendo cualquier cosa y que no pierde tiempo quejándose o deseando que las cosas fueran de otra manera. Sienten entusiasmo por la vida y quieren todo lo que pueden sacar de ella. Hay un sentimiento libre de culpa y de toda ansiedad que se produce cuando se usan los momentos presentes inmovilizándose por hechos que sucedieron en el pasado. Ciertamente pueden reconocer que han cometido errores y pueden prometerse que evitarán repetirlos sin malgastar tiempo en arrepentimientos.

Viven ahora en el presente y no en el pasado o en el futuro. No se sienten amenazados por lo desconocido y buscan nuevas experiencias que no les son familiares. Les encanta la ambigüedad. No son postergadores. Estos individuos gozan siempre porque sencillamente se dan cuenta de lo absurdo que es esperar para disfrutar. Quieren que las personas que ellos aman sean independientes, que hagan sus propias elecciones y que vivan sus vidas por sí mismos. Son capaces de funcionar sin la aprobación y el aplauso de los demás. Reconocen que siempre habrá quien desapruebe lo que hacen. Son seres que son capaces de funcionar como ellos mismos, y no como dictamina un tercero.

No atacan con rebeldía pero internamente saben cuándo pasar por alto ciertas cosas y funcionar con la mente clara y en forma sensata. Saben reír y hacer reír. No es gente seria ni grave que camina por la vida con pasos de plomo y rostro severo. Jamás usan el ridículo para hacer reír. No se ríen de la gente, lo hacen con la gente.

Se aceptan a sí misma sin quejas. Saben que son seres humanos y que serlo implica ciertos atributos humanos. Aprecian el mundo natural. No están monopolizados por los problemas de su mundo emocional. Un problema es realmente sólo un obstáculo que hay que vencer y no un reflejo de lo que ellos son o dejan de ser como personas. No son mártires, son hacedores. Son guerreros en la vanguardia del cambio social. Tratan bien a su cuerpo.

Son honestos. No culpan a los demás por lo que ellos son. No hablan de la gente, hablan con ellos. En ellos la energía es especialmente alta. Son agresivamente curiosos. No tienen miedo al fracaso. Eliminan las emociones autodestructivas. Si usas tus momentos presentes para aumentar al máximo la plenitud de tu realización, serás una de esas personas y no un simple lector. La idea de estar libre de zonas erróneas es algo maravilloso. Puedes hacer esa elección ahora mismo, si escoges hacerla.

Juan Carlos Carames Paz
Fundador de Spectrum Business, C.A., Consultora, Asesoría y Desarrollo del Capital Humano. Autor del libro “Significados, diez razones para renovar tu vida”


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