“Cuando tengo el arco estirado” dice Herrigel a su maestro zen “llega un momento en el que, si no disparo inmediatamente, siento que voy a perder el aliento”.

“Mientras intentes provocar el momento de disparar la flecha, no aprenderás el arte de los arqueros” dice el maestro. “La mano que estira el arco debe abrirse como la mano de un niño. Lo que a veces altera la precisión del tiro es la voluntad demasiado activa del arquero”.

Un guerrero de la luz a veces piensa: “todo aquello que yo no haga, no se hará”.

Y no es exactamente así: él debe actuar, pero ha de dejar también que el Universo actúe en su debido momento.

FUENTE: http://www.paulocoelho.com
“Guerrero de la Luz Online, publicación de www.paulocoelho.com.br

Sant Jordi Asociados Agencia Literaria S.L
http://www.santjordi-asociados.com
Traducido por Montserrat Mira