Nuestro negocio: sueño y realidad

Todos nos destacamos en algo: escribir, dirigir, crear, planificar, etc. Pero necesitamos mucho más para iniciarnos en el trabajo independiente.

Para empezar, es importante poner en claro cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles. Sería interesante volcarlos por escrito, el hecho de hacerlo ayuda a clarificar nuestras ideas.

Analizando nuestras fortalezas podemos ver qué atributos explotar y por sobretodo los que nos distinguen de nuestros futuros competidores.

Con respecto a las debilidades, buscaremos estrategias para superarlas o intentaremos encontrar algún socio que cuente con aquello de lo que carecemos. Esta nueva figura ingresará en el emprendimiento (o no) para equilibrar la balanza, de lo contrario, su incorporación no tendría sentido.

En otro lugar debemos considerar otros aspectos vinculados al producto o servicio que queremos ofrecer:

  • ¿Es novedoso?. De nada sirve llevar al mercado “más de lo mismo”, se encontrará con numerosos competidores compitiendo por un mismo espacio y las ventas se tornarán dificultosas.
  • ¿Qué necesidad satisface?. Una golosina no apunta a la necesidad de alimentarse. Diferenciando claramente qué busca el consumidor cuando compra el producto podemos crear alternativas de promoción eficaces.
  • ¿Quiénes pueden estar interesados en comprarlo? El mercado está muy atomizado, los consumidores tienen necesidades diferentes y es imposible satisfacer a todos por igual. Hay que describir con claridad la franja o segmento al que le puede interesar el producto y comprobar además este hecho. A veces el empresario cree que todo el mundo piensa como él y que su producto es el mejor, por eso es conveniente testear el grado de interés con alguna herramienta de marketing, de las que hablaremos en otros artículos.
  • ¿Quiénes son o podrían ser competidores?. En este punto tenemos que considerar a los que ya están en el mercado. Para eso podemos sondear la opinión que los clientes tienen de sus ofertas, averiguar cómo distribuyen y en qué se destacan. También vamos a tener en cuenta a los que ofrecen productos que satisfacen la misma necesidad que el nuestro o a los potenciales ingresantes.
  • ¿Cuánto nos cuesta el producto? Hay que realizar un análisis “sincero” de los costos que debemos afrontar. Es importante hacer un cálculo minucioso, que contemple todos los factores: nuestro trabajo, la carga impositiva, los materiales, los costos fijos, etc.
  • ¿Cuál es el precio que estarían nuestros futuros clientes dispuestos a pagar? Este es un dato clave, junto con el punto anterior nos da una idea de las utilidades a las que podemos aspirar.

Estas cuestiones son, simplemente, puntos de partida que darán lugar a otros aspectos de no menor consideración.

Graciela D. de Fischer
http://www.alianzasynegocios.com

Copyright © 2018 - liderazgoymercadeo.com - Políticas de Privacidad
Todos los Derechos Reservados. atencionliderazgoymercadeo@gmail.com