Forma parte del entrenamiento de los monjes del budismo zen una práctica conocida como takuhatsu, la peregrinación para mendigar. Además de ayudar a los monasterios que viven de donaciones y obligar al discípulo a ser humilde, esta práctica tiene aún otro sentido: purificar a la ciudad donde habita.

Esto es porque – según la filosofía zen – el donante, el mendicante y la propia limosna forman parte de una importante cadena de equilibrio.

Aquel que pide, lo hace así porque está necesitando; pero aquel que da, actúa así porque también lo necesita.

La limosna sirve como nexo entre dos necesidades y el ambiente de la ciudad mejora, ya que todos pudieron realizar acciones que necesitaban efectuarse.

FUENTE: http://www.paulocoelho.com
“Guerrero de la Luz Online, publicación de www.paulocoelho.com.br

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Traducido por Montserrat Mira