Al observar nuestras manos, sentimos las herramientas de la creación, su versatilidad y destreza a través de los siglos las identifican con las manos del creador, a través de ellas la evolución continúa, es sorprendente si nos detenemos por un momento a contemplar el más singular sello personal que todos los seres humanos poseemos: nuestras huellas dactilares, nos anteceden 90,000 millones de seres humanos y nunca han existido dos iguales, nuestra unicidad y singularidad se ve reflejada en las manos de cada uno de los 6,000 millones de seres humanos que habitamos el planeta tierra.

Las huellas del ser humano han quedado para siempre, en una piedra de una pirámide, en la construcción de caminos y puentes, en la manufactura de un teléfono, de un vestido, de una computadora, las huellas quedan por siempre en quien pinta una casa, prepara una comida, siembra un árbol, cultiva una flor, en el arado del campo, en la semilla sembrada, en el fruto cosechado, en la piel de un niño, en el alma de un anciano, al curar una herida, en la lucha por darnos igualdad y libertad y también han sellado la destrucción, sembrando, cosechando y distribuyendo drogas, prostituyendo niños, masacrando pueblos enteros, han producido genocidios, secuestros, corrupción, son las huellas de los depredadores y asesinos.

Las huellas son únicas, incomparables, delatan al autor de la acción, son las marcas inconfundibles del criminal así también delatan al que cura, al que lleva la paz, la esperanza a los olvidados, quien lucha por la justicia y la equidad.

Son las huellas del maestro en la pizarra del más humilde colegio rural y de las más destacadas universidades, son las que marcan el alma del futuro en las almas de sus alumnos. Las huellas marcan todo lo que tocamos ya sea para construir ó destruir, dar paz ó guerra, vida ó muerte, marca el arma que hiere ó el instrumento que salva una vida, en la pluma de quien escribe su herencia, moral ó científica.

Son las huellas de Dios que nos han heredado un mundo más humano y justo, los que buscando el bien, la belleza y la verdad nos han marcado nuestra existencia, huellas imborrables pues aún cuando el tiempo haya extinguido todo rastro queda por siempre el espíritu de quien las tocó.

¿Y tus huellas donde han quedado? Reflexiona, analiza las yemas de tus dedos, guardan el aroma de las caricias ó el agrio sabor del rencor, sientes que han dado paciencia ó tolerancia, ternura ó terror, ¿Las cosas que has tocado las has hecho con cuidado ó con afán de destruir? Todas las cosas, personas e ideas llevan la marca del ser humano, mujeres y hombres vamos dejando nuestra estela personal a través del tiempo y el espacio.

Como se llamaba el esclavo que construyó la pirámide, nadie lo sabe pero su espíritu quedo por siempre en ese lugar, en quién nos lego una vacuna, de quién salvo a un niño de la calle, de quien esculpió esa maravillosa escultura ó escribió esa sensible melodía, todo lleva la marca del ser humano para bien ó para mal.

En tus manos esta el poder marcar, el encender una luz ó producir la más absoluta obscuridad, hoy más que nunca necesitamos, reclamamos hombres y mujeres que uniendo sus manos, uniendo sus huellas al esfuerzo para producir:

Paz para acabar con la peste de la guerra y el terrorismo.

Prosperidad para erradicar la miseria.

Honestidad y confianza para progresar.

Felicidad para llenar ese insaciable e infinito hueco de l vacío existencial.

Justicia para detener a los depredadores corruptos.

Libertad para acabar con la intolerancia y el fanatismo.

Consuelo para los olvidados.

Belleza para crecer espiritualmente.

Ternura para marcar las almas de los niños para que puedan amar.

Amor para lograr comprender lo infinito que es el perdón.

Huellas que marquen senderos de luz para sellar nuestra alianza con Dios siendo los instrumentos para continuar la grandeza de su creación.

¿Y tus huellas donde quedaron? Y ¿Dónde quedarán?.

Dios te necesita.

Miguel Angel Cornejo
http://www.cornejoonline.com