La Organización Inteligente

Nunca antes las organizaciones habían enfrentado tantos retos, ni nunca antes había existido la necesidad de que los líderes sintieran que no tenían respuestas. En estos momentos lo que abunda son las incertidumbres y las complejidades. Como dice Yogui Berra: "el futuro no será lo que solía ser". Creíamos que era posible manejar el mercado bajo la óptica de enfrentar la competencia con artimañas publicitarias u otra gama de acciones calculadas. Los veíamos como "los enemigos a vencer". Hoy por hoy, los negociantes tuvieron que practicar y aprender a ser empresarios. En vez de derrotar había que asociarse estratégicamente. LOS PRODUCTOS CADA VEZ SE DIFERENCIAN MENOS UNOS DE OTROS... La organización calculadora y hecha para competir "con dientes y garra" está cediendo terreno hacia el constructo de la Organización inteligente.

Dadas la naturaleza y la constancia de este "juego de cambios" impredecibles y los enormes retos que enfrenta la organización tradicional, la clave para optar la alternativa correcta proviene de comprender y encarnar las condiciones de liderazgo necesarias para tener éxito en esta cambiante economía mundial. Para sobrevivir en el siglo XXI necesitaremos una nueva generación de "líderes-líderes", no simplemente gerentes "monoplanificadores" que veían tanto a la competencia como a los clientes como objetos fáciles de manejar; han tenido que "vivir" una conclusión aterradora: Tanto el competidor como el cliente han venido "informándose" y tomando decisiones. Los primeros están asumiendo lo que Karl Albreth, en los años ochenta denominó "La revolución del Servicio"; mientras que los segundos han descubierto "el poder de compra y el poder de elección " Ahora es el cliente quien decide QUÉ QUIERE, CÓMO LO QUIERE, CUÁNDO LO QUIERE y aún, CUÁNDO LO PAGA. Se empezó a hablar de la empresa "ORIENTADA AL CLIENTE" y del vendedor orientado al cliente. Terminó la época del producto " hecho a la medida". Terminó la época del vendedor presionador y manipulador y nació el vendedor asesor.

Si antes el cliente era lo primero, las Organizaciones inteligentes, le están dando al "empleado" la sustancial importancia que antes no tenían. Las organizaciones más exitosas en el futuro serán aquellas que entiendan seriamente y lo sostengan, mediante la acción, que su ventaja competitiva se basa en el desarrollo y crecimiento personal. Los hombres y mujeres que dirijan tales organizaciones serán líderes diferentes de aquellos a los que estamos acostumbrados. Serán maestros, no amos; serán formadores, no comandantes. Para sobrevivir en el siglo XXI necesitaremos Líderes que puedan dominar los tiempos cambiantes y turbulentos, aprendiendo a liberar el potencial creativo y total de otros.

En un lapso muy corto hemos presenciado cambios espectaculares en el sistema económico. Hoy ya no estamos en la era industrial. Vivimos en una economía intensa en información mundial y dinámica. Los recursos, hoy, no son los que extraemos del suelo, los recursos provienen de nuestras mentes. Son las ideas y la información compartida. El núcleo duro de la acción, en las organizaciones inteligentes, se centra en el adiestramiento sistemático y en el "cuidar" la joya que es el empleado.

Calidad significa: "Dentro de mi inconsciente hay calidez" y total quiere decir direccionalidad específica. Esta implicación ya no agrede, estimula. El gerente ya no ordena, pregunta, ya no se monoplanifica desde arriba, ahora se baja, sin prepotencia y sin miedos, hasta "aceptar" lo que el empleado propone. "La única manera de que la gente haga algo, es que decida querer hacerlo" (Carnegie).

Los líderes de éxito serán aquellos que dirijan inspirando a los individuos, dándoles el "Empowerment" para tomar decisiones y para que, en últimas, se constituyan en una diferencia significativa, para la organización.

A veces, el EMPOWERMENT se considera como algo que no pueden "hacer" las otras personas, pero no es así. Las personas adquieren empowerment gracias a un ambiente que les da libertad de expresarse tan abiertamente como puedan. El liderazgo tiene que ver con ofrecer tal ambiente y hacer que otros, por derecho propio, se conviertan en líderes creativos.

En este nuevo mundo del trabajo, a las personas se les pide que viertan parte de sí mismas en el éxito de la empresa con la que están asociadas. Se les pide un mayor compromiso que el que se requería en los días en que eran simplemente un engranaje en la rueda de la corporación sistematizada. A cambio, las personas deben lograr una experiencia que agudice sus instintos, les enseñe las lecciones más nuevas, les muestre como autocomprometerse en su trabajo y les dé nuevas maneras de mirar el mundo. Esto no implica una lealtad ilimitada. Mientras esté en la organización, la gente tiene que creer en la visión que la guía. A diferencia de cualquier otra época de la historia de la humanidad, la disponibilidad de la información y la accesibilidad a ella, hacen posibles que las personas tengan una clara visión de la organización y de lo que pueden hacer para convertirla en una realidad. Cuando hablamos de Organización Inteligente estamos contraponiéndola, a propósito, frente a la Organización bruta, donde el equipo gerencial y supervisorio aún perciben a los empleados como esclavos que no piensan ni sienten. Se les paga para que trabajen no para que contribuyan; ignorando que todo Ser Humano, en su esencia más profunda posee también dignidad, ética, solidaridad e inteligencia. Tan solo basta que le den confianza para transformar las amenazas en oportunidades...

Nelson Torres
Director General de IVEPSI c.a.
Facilitador en el área de Crecimiento Personal y Gerencial


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