En el desierto de Mojave, es frecuente encontrar las famosas ciudades-fantasma. Construidas cerca de minas de oro, eran abandonadas cuando todo el producto de la tierra ya había sido extraído; habían cumplido su papel, y ya no tenía sentido que continuaran siendo habitadas.

Cuando paseamos por un bosque, también vemos árboles que, una vez cumplido su papel, terminaron cayendo. Pero, a diferencia de las ciudades-fantasmas, ¿qué sucedió? Abrieron espacio para que la luz penetrase, fertilizaron el suelo, y tienen sus troncos cubiertos por vegetación nueva.

Nuestra vejez dependerá de la forma en que hayamos vivido. Podemos terminar como una ciudad-fantasma. O, entonces, como un generoso árbol, que continúa siendo importante incluso después de haber caído a tierra.

FUENTE: http://www.paulocoelho.com
“Guerrero de la Luz Online, publicación de www.paulocoelho.com.br

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Traducido por Montserrat Mira