Valores y Felicidad

¿Cómo puede mantener su mente centrada en las cosas que usted debe y quiere hacer en su vida? ¿Cómo adquirir nuevos hábitos que lo conduzcan a una vida mas equilibrada y productiva a la vez? ¿Cómo alcanzar mejores resultados en lo económico, sin descuidar su familia, sus amigos y usted mismo? ¿Cómo ser una mejor persona? ¿Cómo ayudarse a sí mismo?

Benjamín Franklin, quien además de inventar la primera estufa de hierro y el pararrayos y ser delegado de la convención que redactó la constitución de los Estados Unidos, se hizo - allá por el 1700 - estas preguntas, que seguramente usted también se hace hoy.

En su autobiografía, se pueden encontrar expresiones como éstas, que revelan su posición en cuanto a la felicidad y la responsabilidad del hombre para encontrarla:

"Hay dos clases de personas en el mundo, las que son felices y las que son desgraciadas.

Las personas felices fijan su atención en lo conveniente de las cosas, en las partes buenas de una conversación, en los platos bien preparados, en un día bien aprovechado, en los detalles más sutiles de la vida y lo disfrutan todo con alegría.

Las personas que son infelices, piensan, hablan y se quedan siempre con lo negativo.

Si el ser infeliz estuviera arraigado en la naturaleza de las personas, estas serían dignas de compasión, pero como criticar y lamentarse se adquiere por imitación o por decisión propia, la infelicidad va creciendo hasta convertirse en hábito. Porque la felicidad no es un premio, sino una consecuencia y el sufrimiento no es un castigo sino un resultado".

Ahora bien, si la felicidad es una consecuencia de la aplicación de ciertos hábitos, ¿Cuáles son esos hábitos y en qué están basados? Benjamín Franklin, en un principio y al igual que muchos de nosotros, no tenía esta respuesta pero decidió empezar definiendo sus valores, los que denominó "las virtudes" y lo que muchos pensadores, analistas, filósofos y escritores, más tarde denominaron "las 13 virtudes del éxito". Los nombres de las virtudes enumeradas por Franklin, junto con la descripción de cada una de ellas (que juega un papel de auto motivación basada en la sugestión) son los siguientes:

MODERACIÓN: No comas hasta la saciedad; no tomes hasta la exaltación.

SILENCIO: No hables sino aquello que beneficie a otros y a ti mismo; evita la conversación frívola.

ORDEN: Deja que todas tus pertenencias tengan su lugar; deja que cada parte de tu ocupación tenga su tiempo.

DETERMINACIÓN: Toma la decisión de hacer lo que debes hacer; realiza sin falta lo que hayas resuelto.

FRUGALIDAD: No gastes más que en aquello que pueda beneficiar a los demás o a ti mismo, es decir, no desperdicies nada.

DILIGENCIA: No pierdas el tiempo, siempre empléate en algo útil; haz a un lado todas las acciones innecesarias.

SINCERIDAD: No utilices ningún engaño que pueda perjudicar a los demás; piensa inocente y justamente; habla de acuerdo a ello.

JUSTICIA: No dañes a nadie con tus acciones; ni dejando de cumplir con tus obligaciones que sean para el beneficio de otros.

TOLERANCIA: Evita los extremos, tolera a los que te hiera hasta el grado que piensas que se deba.

LIMPIEZA: No toleres la falta de limpieza del cuerpo, la ropa o la vivienda.

TRANQUILIDAD: No permitas que te perturben las frivolidades o los accidentes comunes o inevitables.

CASTIDAD: No abuses de las relaciones sexuales; utilízalas sólo para la salud o la procreación; pero nunca hasta la insensibilidad, la debilidad o el daño de tu reputación o la de otra persona.

HUMILDAD: Imita a Jesús y a Sócrates.

Ahora bien, una vez definidos los valores, ¿Cómo encarnarlos, cómo vivirlos día a día a lo largo de la vida? En su autobiografía también, se encuentra esta respuesta:

"Siendo mi propósito el de adquirir el hábito de las virtudes que me asegurarán la felicidad, juzgué que no sería oportuno distraer mi atención intentándolo todo de una sola vez, sino que convendría centrarla en una a la vez y, cuando hubiera dominado ésta, pasar a otra y así sucesivamente hasta conseguir las trece. Dado que la previa adquisición de algunas tal vez facilitara la adquisición de otras, las ordené en este sentido..."

Fue así como Franklin definió un método para ayudarse a sí mismo. Sería muy conveniente que usted conozca y analice el método de Franklin para ver de que manera usted lo puede aplicar a sus propios valores, para darles vida en su propia vida.

"Dando vida a los valores", es el nombre del artículo exclusivo donde presentamos el método que diseñó Benjamín Franklin para enfocar su vida y alinearla a sus valores gobernantes.

El aclarar el sistema de valores y darle aliento de vida son las grandes contribuciones que puede aportar un líder.
- Thomas J. Peters -

La vida de Benjamín Franklin es sin duda ejemplar. Pero, más que "copiar" valores ajenos, de lo que se trata es de descubrir los propios. ¿Qué valoramos en realidad? Para ayudarlo a encontrar esta respuesta, varios MAP del Programa Efectividad le acercarán conceptos, herramientas y procesos que le facilitarán este descubrimiento:
Una nueva mirada...
Elegir caminos...
Organizar mi vida...
Renovación...
Cambios personales efectivos...
Aprendizaje efectivo...
Liderazgo personal...
Planificador de tiempo...

¿Son muchos verdad?¿Y sabe por qué? Porque hay mucho que aprender. Pero no se desespere, todo en la vida es proceso, paulatino, paso a paso. Comience con uno a la vez (como hizo Benjamín), por ejemplo, con "Esquemas Mentales": Una excelente herramienta del "programa efectividad" que también le ayudará a descubrir sus valores, porque es una herramienta para pensar, más, mejor y distinto; para crear y para descubrir. ¡¡¡Y esta herramienta es nuestro primer MAP!!

Club de la Efectividad
http://www.efectividad.net


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