¿Sólo un día de descanso?

El Día del Trabajo por lo general es de descanso para todos los empleados. En este día festivo que se celebra anualmente, se rinde un homenaje a todos aquellos que se esfuerzan diariamente por cumplir con los retos que trae consigo la vida profesional en este día festivo. Esta es una fecha en la que no sólo se puede descansar, sino también reflexionar acerca de los cambios que han sucedido a través del tiempo en el aspecto laboral.

Aunque los objetivos de los trabajadores son los mismos, el contexto en el que se desarrollan ha cambiado. Al igual que en épocas anteriores la gente pide a gritos trabajo, seguridad, condiciones dignas dentro de una empresa y que su voz sea escuchada por parte de sus superiores. Obviamente, una remuneración segura es vital para todos, pero la relación entre la compañía y el trabajador ha sufrido grandes transformaciones.

Hoy en día el objetivo prioritario de un profesional no es quedarse en una empresa y escalar posiciones hasta jubilarse, los ejecutivos actuales se mueven más rápido y ocupan cargos directivos en un menor lapso de tiempo. Por esto es que cada uno busca constantemente desarrollarse y capacitarse para poder alcanzar su independencia y ser dueño de su propia empresa.

El siglo XXI se ha caracterizado por una revolución tecnológica y de conocimiento en donde no existe la necesidad de asistir a la oficina, sino que desde la comodidad de la casa se pueden realizar todas las tareas. Las empresas que tienen vacantes buscan en sus empleados una excelente preparación, pero la adrenalina, creatividad y fortaleza de los aspirantes es tal vez lo que más tienen en cuenta. Adaptarse al cambio es quizás uno de los mayores retos de los trabajadores.

Ahora los incentivos no sólo se relacionan con la remuneración económica, que a pesar de ser un factor importante, no determina la satisfacción del empleado en su totalidad. El profesional de hoy valora más que le deleguen mayor número de responsabilidades y la posibilidad de desempeñarse en cargos que generen retos superiores a los que tenía anteriormente.

Las empresas tienen el desafío de evolucionar al ritmo de los profesionales; si no los estimulan, ellos están en la libertad de escoger otro camino, porque se sienten autónomos para recorrerlo porque confían en que les traerá mayores beneficios.

En el mundo entero las compañías recortan el personal y tienen a pocas personas trabajando y haciendo muchas tareas a la vez, es por esto que los pocos que quedan ven en la renuncia su mejor salida. Saben que ellos mismos pueden generar su propio empleo de diferentes maneras. En un mundo globalizado las comunicaciones se facilitan y las puertas se abren para quienes quieren desarrollar sus propias ideas y al mismo tiempo, compartir con su familia.

La productividad es mayor cuando la persona se concientiza que está vendiendo su propia imagen y que de ella depende que se cristalicen los proyectos futuros. El trabajo dignifica al ser humano y con base en este principio está surgiendo la necesidad de aumentar la productividad al máximo, con el fin de mejorar la calidad de vida y la integridad del ser profesional.

Por esto es importante que el Día del Trabajo no sea un día festivo como cualquier otro, sino un momento para reflexionar sobre estos cambios que han sucedido en el mundo entero y que deben estar encaminados a mejorar el mundo en el que el hombre se desenvuelve, eso si, sin descuidar otros factores determinantes en la vida.

Camilo Cruz
Renombrado expositor, Escritor, Científico, Consultor y Conferencista Internacional, Catedrático Universitario


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