Tenerle Miedo solo al Miedo

Muchas personas pasan por la vida sobrellevando miedos y temores infundados, que perjudican su productividad, pero más importante aún, que no les permiten ser ellos mismos, ni desenvolverse con armonía y tranquilidad.

Un ejemplo claro de tener un sentimiento de temor o miedo, es el de cuando vas manejando y al detenerte entre el tráfico, por el retrovisor observas que atrás se encuentra una patrulla de tránsito, casi inmediatamente se te encoge el estómago y se te tensa el resto del cuerpo. Si a eso agregas, que a continuación empiezas a imaginar que te va a detener y que te va a multar porque no has cambiado el engomado, entonces ya sabrás de qué estamos hablando.

Luego imaginas como se desarrolla el proceso de detención, la posible charla e inclusive el llenado de la multa. En todo eso estás, -ya sudando la gota gorda-, cuando al reanudarse la circulación te percatas que la patrulla, efectivamente se pone a tu lado, solo para verla pasar como si no te hubiera visto.

¿Qué fue lo qué pasó? Que tu imaginación te jugó una mala pasada y te hizo pensar en un instante en posibilidades de tipo negativo, que se dieron porque viste a la patrulla por el retrovisor. Pero cuantas veces al ir manejando no te has percatado de la presencia de alguna de ellas y por tal motivo te has ahorrado el nerviosismo descrito lineas arriba.

Quise compartir contigo este ejemplo, porque muchas veces en la vida, los temores y los miedos son infundados y solo tienen cabida en la mente de quien lo permite. Afortunadamente, la persona que puede controlar tus pensamientos se encuentra dentro de ti, así que cada vez que un pensamiento de emfermedad, accidente, infortunio, etc., llegue a tu cabeza, deséchalo rápidamente.

Es importante hacer eso, porque de lo contrario los temores te atenazan como verdaderos pulpos mentales y entonces no solo te perjudicarán por el miedo que sientes, sino porque al creerlos posibles, se pueden materializar.

Déjame ponerte un ejemplo. Imagina que estás en un campamento y se ha organizado una fogata. Estás platicando con tus amigos alrededor de ella y repentinamente salta una chispa que cae directamente en tu ropa. ¿Qué haces casi de inmediato? Pues la quitas con un rápido movimiento y sin pensarlo dos veces. ¿No es así?

Ahora piensa que pasaría, si tú, en lugar de reaccionar rápidamente, permitieras que la chispa se quedara por unos segundos en tu ropa, en lo que decides si lo que tienes que hacer es correcto o no. ¡Ya adivinaste! En lo que lo piensas., la chispa ya habría perforado la prenda.

Pues de la misma modo, cuando permites que los miedos permanezcan en tu interior, -sin desecharlos apresuradamente-, ellos te dañan, a veces de manera muy significativa.

Las personas en general tienen diferentes miedos o temores, pero los más generalizados, son los siguientes:

  • Miedo de no ser apreciado y aceptado socialmente
  • Miedo de parecer incompetente o estar equivocado
  • Miedo de ser dañado
  • Miedo a ser rechazado por la pareja
  • Miedo a ser atacado por alguna emfermedad
  • Miedo de quedarse sin trabajo
  • Miedo de tener un accidente
  • Miedo a la soledad
  • Miedo a relacionarse con otros
  • Miedo de perder a sus seres queridos

Es seguro que alguna vez has sentido temor en relación a uno u otro de los miedos mencionados. Aquí lo importante es que aprendas a relajarte y a darte cuenta que una vez que identifiques al miedo que te ha traído asolado, lo puedes hacer a un lado con solo decidirlo y con el apoyo de la fuerza interior que tienes. ¿Qué cuál fuerza? Thomas Carlyle dijo que “Todo hombre tiene un cobarde y un valiente dentro de sí mismo”

Esto quiere decir, que solo tú puedes buscar en tu interior esa fuerza, que está conectada directamente con Dios y hacer a un lado la personalidad débil que tanto miedo percibe.

El simple hecho de identificar un determinado miedo, es muestra ya de que existe una fuerza que te encamina a rechazarlo. Elimina de tu vida los sentimientos de ansiedad, resentimiento, culpabilidad, resentimiento, ira, dolor, etc., que son solo señal de que no estás escuchando la voz interior que te conecta con la Mente Maestra.

Date un tiempo para meditar a solas lo que estoy compartiendo contigo, cierra tus ojos un momento, respira profundamente, trata de no tener ruidos a tu alrededor y escucha los bellos sonidos del silencio. Está es la única manera de que a los pocos minutos escuches dentro de ti, esa voz que te inspirará la confianza necesaria para rechazar los miedos que te han agobiado.

Tienes todo a tu favor para ser feliz, tienes el interés de lograrlo, puesto que has llegado a este punto, así que solo hazme un favor, si le vas a tener miedo a algo, que sea al miedo de tener miedo.

Winston Samuel Ojeda
Conferencista, autor del libro "Claro que Si Se Puede". Ferviente promotor de la unión familiar como punto de partida para lograr fortalecer a nuestra sociedad.
http://www.exito21.com


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