Sr. Martinez...

Al Sr. Martinez le han dicho docenas de veces que la empresa está tratando de volverse más innovadora, porque la creatividad está redituando grandes beneficios en su industria. Pero él se niega a modificar un estilo de mando y control, que desalienta la iniciativa y la creatividad con la misma rapidez con la que un extinguidor sofoca un fuego pequeño.

Si usted lo observara trabajar diría: "¡este hombre se ha especializado en quitarle facultades a sus empleados!". Lo escucharía decir continuamente cosas como éstas: "Eso ya lo intentamos antes y no funcionó". "Antes de hacer esto, quiero evaluar profundamente todas las consecuencias negativas". "No tengo tiempo para explicarte el porqué, sólo hazlo y ya". "Sí, sí, es muy interesante, pero...". "No, no, no, la gente no necesita esa información...". "Por favor Raquel, la próxima vez consúlteme antes de hacer algo..."

El Sr. Martinez trabaja en una empresa y dirige un departamento de veinte personas aproximadamente. Las olas de cambio golpean continuamente la puerta de su oficina, pero rompen y luego regresan al mar. Algunos de sus subordinados son personas jóvenes, con cierto impulso hacia el cambio y la innovación, pero se ven opacados por los continuos esfuerzos que el Sr. Martinez realiza contra ellos. Algunos novatos ingresaron al departamento con gran entusiasmo y energía, pero luego de un tiempo lo han perdido. Al final, todas las personas que dirige el Sr. Martinez se muestran cautas, actúan de acuerdo a la política impuesta y según lo dicte su jefe.

Con el tiempo, el Sr. Martinez se ha convertido en "el malo de la película", pero en realidad no es una mala persona. El, al igual que muchas personas, es en gran medida un producto de su historia. Aprendió muy bien el estilo de mando y control que le enseñaron en su carrera profesional y fue ese comportamiento el que hizo que progresara en su compañía. Por eso, nunca dudo en mantener y reforzar esa conducta que se fue convirtiendo en un conjunto de hábitos profundamente arraigados en él.

Hoy encontramos un Sr. Martinez en la mayoría de las organizaciones. Este momento de cambio - que viven todas las organizaciones sin excepción - ha hecho surgir este personaje. Si el número de "Sres. Martinez" es muy significativo (o si el Sr. Martinez tiene a su cargo un número importante de empleados), sin duda, es un problema para la empresa.

No existen soluciones fáciles para esta clase de problemas. Ante una realidad así, los ejecutivos fraguan estrategias políticas increiblemente complicadas. Tratan de manipular a los "Sres. Martinez" y acorralarlos en un rincón en el que puedan ser controlados o aniquilados. El problema con este enfoque es que puede ser lento y, si sale a la luz, puede parecer terrible, ruin, cruel, e injusto.

¿Qué pasaría si la forma de encarar este problema se basara en "un dialogo honesto"?

Sr. Martinez: esta es la situación de la industria...; la empresa necesita...; nosotros queremos....

Sr. Martínez, nosotros necesitamos contar con su colaboración; no tenemos mucho tiempo para lograrlo.

¿Qué podemos hacer para ayudarlo a ayudarnos?

Si la situación es verdaderamente desesperada y es preciso sustituir a la persona, esto se verá claramente en los inicios del diálogo.

Si el Sr. Martínez quiere colaborar, pero se siente obstaculizado, se pueden identificar soluciones en el transcurso de la discusión.

Si el Sr. Martínez desea colaborar pero es incapaz de hacerlo, las expectativas y plazos cada vez más claros acaban por hacer que su reemplazo sea menos conflictivo. La justicia básica de este enfoque, ayuda a superar el sentimiento de culpa.

Los sentimientos de culpa, las consideraciones políticas y las inquietudes respecto de los resultados en el corto plazo, impiden continuamente que la gente lleve a cabo estos diálogos honestos. Con frecuencia, los ejecutivos expresan su pesar por no haber enfrentado a sus gerentes problemáticos en los inicios del problema.

Mensaje del Club de la Efectividad al Sr Martinez:

Señor, si su problema se relacionara unicamente con un solo elemento discreto, la solución surgiría con mayor facilidad. Pero ese no es su caso. Usted tiene docenas de hábitos interrelacionados que han formado su estilo gerencial. Si altera un único aspecto de su comportamiento, todos los demás elementos interrelacionados tenderán a ejercer una enorme presión para que esa parte que cambió vuelva a ser lo que era. Lo que usted necesita es modificar todos sus hábitos como un conjunto. Sepa usted que eso puede resultar tan difícil como tratar de dejar de fumar, de beber, o de comer en exceso... todo al mismo tiempo! Pero no se desanime... se puede.

Mensaje del Club de la Efectividad al Sr. ejecutivo que enfrenta el problema "Sr. Martinez":

Señor, entiendo su enorme preocupación. Por un lado, el crecimiento de su empresa; por el otro, un ser humano. Un gran dilema. Un gran enfrentamiento de valores. Seguramente, ya sabrá que no existen soluciones mágicas para estos problemas. Pero... quizás pueda ver el problema desde otro punto de vista. Quizás lo que parezca un enfrentamiento de valores, pueda convertirse en una sinergía de valores que no sólo solucione el problema, sinó que lo convierta en una gran oportunidad.

Mensaje del Club de la Efectividad al Sr. ejecutivo y al Sr. Martinez:

_ Sr. Martinez: usted debe cambiar.
_ Sr. Ejecutivo: usted sabe que su empresa debe cambiar, pero usted también. La verdadera conducción, el liderazgo auténtico, está dado por el ejemplo. Nada más fuerte, nada más motivador.

Trabajen juntos por un ideal común, compartan una Visión, porque cada uno de ustedes - en sus diferentes roles en la vida - también enfrentará a otros "Sres. Martinez"... y no siempre podrán despedirlo.

...hasta pronto

... No es fácil el desafío que enfrentan los personajes de este artículo, como tampoco lo es ofrecerles una solución práctica, concreta, útil y realista. Por eso, el Club de la Efectividad trabaja para ayudarlos. Esta es nuestra Misión. Todos nuestros procesos están diseñados para producir pequeños cambios que sumados, nos enseñen a enfrentar los desafíos de una manera distinta. El cambio es lo único que permanece constante... y todos debemos aprender a enfrentarlo.

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