México, ante la nueva competencia

Si somos realistas, los mexicanos sabemos que el futuro inmediato está lleno de obstáculos debido al ya conocido mal manejo de recursos propios y ajenos. Nos enfrentamos a la deuda externa más agobiante que jamás pudimos imaginar. A pesar de que se renegoció su pago a plazos que vencerán hasta el año 2019, así como la disminución de intereses de cerca de siete mil millones de dólares, no se ha resuelto definitivamente el problema: ello solamente nos da un pequeño respiro a corto plazo.

La fuente de divisas que asegura el pago oportuno de la deuda se finca actualmente en nuestra capacidad exportadora de hidrocarburos; para lograr ventas sustanciales en este renglón tendremos que compensar comercialmente a los compradores abriendo nuestras fronteras a productos altamente competitivos que desconocemos y que colocan a los productos nacionales en franca desventaja. Pero el gobierno actual no tiene alternativa, tiene que abrir forzosamente los mercados, ya que de negarse a pagar o declarar una moratoria, los vecinos del norte nos apretarían de inmediato en cuestión de alimentos. Y si no tenemos granos para mitigar el hambre de nuestro pueblo, se corre el riesgo de una revuelta social, lo cual podría desembocar en una revolución y ello en la caída definitiva del partido en el poder.

Tenemos que considerar que el impacto final de la tercera revolución tecnológica de la humanidad se ha consolidado ya, y uno de sus efectos inmediatos es que los países más altamente industrializados están obteniendo mayor producción a través del insumo menor de hidrocarburos, lo que causa que el futuro del mercado petrolero sea incierto y esté a la baja. Esto nos debilita estratégicamente si consideramos las exportaciones de hidrocarburos como fuente principal de divisas.

Además de exportar petróleo, nuestro país ha tenido que exportar hambre en grandes cantidades. Los norteamericanos han aprovechado esta circunstancia en la cual el bracero, por un salario ínfimo y denigrante, realiza trabajos que un ciudadano norteamericano no haría jamás.

Esta operación representa para México un ingreso de divisas que se calcula en seis mil millones de dólares anuales, y además mitiga el problema social de proporcionar escuelas, viviendas, servicios médicos y otros a estos trabajadores. También por esta razón nuestra frontera norte ha tenido tanto auge en las maquiladoras, cuya base operativa es el pago de salarios menores a los que devengan en tierra estadounidense.

El futuro es evidente y sombrío debido a dos factores fundamentales:

  • El proceso de robotización sigue avanzando en forma sorprendente, a grado tal que en Estados Unidos se calcula que veinte millones de veinticinco millones de trabajadores manuales de aquel país serán sustituidos por robots en diez años. La razón reside en el costo más bajo que representa el robot, sin necesidad de infraestructura social y sin problemas laborales.
  • Con la liberación de Europa del Este, los japoneses y demás asiáticos ya no necesitan hacer escala industrial en América Latina para atacar a los mercados europeos: ahora pueden montar sus fábricas directamente en ese continente por las grandes facilidades que están ofreciendo aquellos países, además de que cuentan con mano de obra barata y mucho más preparada que la nuestra.

Nuestro reto inmediato

Renunciar a los productos trampa: que son productos que están en franca competencia con similares que tienen mucha mayor calidad y menor precio.

Buscar nichos mercado lógicos: investigar los mercados internacionales para identificar oportunidades para la comercialización de productos que podemos proporcionar competitivamente, tales como alimentos, textiles, artesanías, bebidas alcohólicas, servicios, etc. Por supuesto, en la Europa del Este recientemente liberada existe una potencialidad comercial extraordinaria, pues están ávidos de todo lo que tuvieron en el pasado.

Ofrecer servicio de alta calidad: muchos de los productos de importación que recientemente ingresaron a nuestro país son aventureros del mercado, ya que no ofrecen servicio de garantía y de resurtido a sus distribuidores. Esto, a mediano plazo, los pone en franca desventaja ante quienes ofrecen un servicio de alta calidad permaneciendo cerca del cliente, actitud que finalmente cautivará al mercado.

Desarrollar calidad humana: es evidente que las grandes naciones como Japón fincaron todo el futuro en el único recurso que poseían en abundancia, su gente, en contraste con nosotros que basamos nuestro desarrollo en la explotación de recursos naturales. Los resultados se pueden apreciar a simple vista: alto progreso japonés y rezago dramático de nuestra nación.

Las empresas mexicanas no pueden seguir esperando que el desarrollo humano lo realice el gobierno. Debemos afrontar de inmediato nuestro reto de educar con urgencia a la gente de cada empresa, ya que es indiscutible que para producir calidad empresarial, primero debemos producir calidad humana: tenemos por tanto que convertir a cada empresa en un centro educacional, no importando la dimensión de la misma. El sueño de la excelencia es pensar en grande y empezar en pequeño, así como inició la “Universidad de la Hamburguesa” de MacDonald´s, en un sótano con 14 alumnos y 1 profesor. Para poder exigir calidad a nuestro personal, lo primero que tenemos que hacer es darle la capacitación necesaria, pues “nadie puede dar lo que no tiene”. No se le puede pedir a un trabajador que nos dé calidad cuando no aprecia el valor de la misma, ni limpieza cuando no lo hemos educado al respecto, etc. Renunciar a esta alternativa es renunciar al futuro.

Miguel Angel Cornejo
Conferencista Internacional, especialista en liderazgo, alta dirección y productividad. Autor de numeras publicaciones


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