Las verdaderas prioridades en la vida

Vivimos tiempos turbulentos, en lo económico, lo político y lo social. Desde el 11 de Setiembre del 2001 parece que todo se hubiese resquebrajado más de lo que estaba hasta ese momento. Latinoamércica vive hoy una profunda crisis.

Empresas que cierran y despidos masivos parece ser una caraterística de esta nueva década, y es más que nunca en estos momentos donde el líder tiene que "salirse de los problemas" y poder ver más allá.

Por su bien y el de los suyos (su familia, sus empleados, sus proveedo- res y sus clientes).

Son momentos para respirar profundamente, y reflexionar sobre lo verdaderamente importante y el orden de prioridades que debería regir en nuestras vidas.

En un discurso a los graduados de una Universidad americana hace varios años, el ex presidente de CocaCola, Bryan Dyson habló sobre la relación entre el trabajo y los compromisos, y dijo:

-“Imaginen la vida como un juego en el que ustedes hacen malabarismos con cinco bolas que arrojan al aire. Son: el trabajo, la familia, la salud, los amigos y el espíritu. Pronto se darán cuenta de que el trabajo es una bola de goma. Si se cae, rebota.
Pero las otras cuatro bolas: familia, salud, amigos y espíritu, son de vidrio. Si dejan caer una de esas, van a quedar irrevocablemente dañadas. Nunca volverán a ser las mismas.
Compréndanlo y busquen el equilibrio en la vida. ¿Cómo?

No disminuyan su propio valor comparándose con los otros. Es porque somos todos diferentes, y cada uno de nosotros es especial. No fijen sus objetivos en razón de que los otros consideran importante. Sólo ustedes están en condiciones de elegir qué es lo mejor para ustedes. No den por supuestas las cosas más queridas del corazón.

Apéguense a ellas como a la vida misma, porque sin ellas la vida carece de sentido. No dejen que la vida se les escurra entre los dedos por vivir en el pasado para el futuro.

Si viven un día a la vez, vivirán TODOS los días de su vida.

No abandonen cuando todavía son capaces de un esfuerzo más. Nada termina hasta el momento en que uno deja de intentar. No teman en admitir que no son perfectos. Ese es el frágil hilo que nos mantiene unidos.

No teman enfrentar riesgos. Es corriendo riesgos que aprendemos a ser valientes.

No corran tanto por la vida que lleguen a olvidar no sólo donde han estado sino también adónde van.

No olviden que la mayor necesidad emocional de una persona es la de sentirse apreciado. No teman aprender. El conocimiento es liviano, es un tesoro que se lleva fácilmente.

No usen imprudentemente el tiempo o las palabras. No se pueden recuperar.

La vida no es una carrera, sino un viaje, que debe ser disfrutado a cada paso.

Ayer es historia, mañana es misterio y hoy es un regalo, por eso se lo llama Presente.

Daniel Cestau Liz
Consultora Daniel Cestau Liz Marketing

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