Reír es una Cura Mental y Física

Cada vez se comprueba más el hecho de que la risa es curativa. De hecho desde hace tiempo existe en el mundo la que se conoce como risoterapia , una forma de sanar a través de la risa, la carcajada. Hasta un grupo de payasos visita hospitales para hacer reír a los enfermos colaborando mucho en su recuperación.

Sus efectos comienzan por penetrar al reirse, en el cerebro positivizando el estado de ánimo de la persona, si se encuentra con una autoestima baja; a la vez que estimulando su voluntad en beneficio de su salud.

Médicos y sociólogos, dedicados a estudiar los efectos de la risa en el organismo humano, han confirmado científicamente la verdad muy conocida desde la antigüedad, de que reír es la mejor medicina.

El siquiatra austriaco Manfred Stelzig, de la Clínica Siquiátrica de Salzburgo, llegó a afirmar a la revista Medicina Popular que ayudar al individuo a reírse con ganas es una de las terapias principales de la siquiatría moderna y se aplica también para acelerar la curación de enfermedades no psíquicas, ya que mejora el estado general de todo el organismo.

Potencialidades

Entre las características principales del ejercicio de este acto, tan importante como ignorado, cito las siguientes:

La risa fortalece el sistema inmunológico, por lo que las personas alegres - con la que llamo actitud mental positiva - suelen resfriarse menos y recuperarse más rápidamente cuando enferman. Empero, como precisa el citado médico, lo más destacable que se ha podido comprobar es que cuando una persona hace simplemente el gesto típico de la risa, aunque no tenga ganas de reír, provoca las mismas modificaciones de las corrientes de su cerebro que la risa espontánea.

Reír regula la tensión sanguínea; ayuda a superar todo tipo de estrés; facilita los procesos de desinflamación; es una de las terapias más eficaces contra las depresiones causadas por un tumor y, en los enfermos de cáncer, no sólo alivia los dolores, sino que eleva también sus posibilidades de supervivencia.

Lueder Decke, jefe de la Clínica Universitaria de Neurología de Viena, ha abundado por su parte en este mar de beneficios arguyendo que al fortalecer la risa el sistema inmunológico - como sostienen sus colegas -, la risa ejerce entonces un efecto indirecto sobre todas las células y humores del cuerpo (sangre, mucosa y otras) y, además fortalece el sistema neurovegetativo, responsable de las funciones más vitales del organismo.

Y explica que al reír ocurre algo maravilloso: se activan al mismo tiempo el sistema simpático y el parasimpático, con lo cual el cerebro libera simultáneamente, de una forma armoniosa, sustancias neurotrasmisoras tranquilizantes y activantes, así como otras llamadas neuropéptidos; todo un coctel en el que domina la llamada hormona de la felicidad: la serotonina.

Además una cincuentena de músculos faciales se activa cuando nos reímos y cuando “nos desternillamos de risa”, desde el momento en que participan en este acto los de otras partes del cuerpo, como algunos (músculos) del estómago, el pecho y las caderas. De ahí que la risa -añade Decke- “es una verdadera gimnasia refrescante para toda nuestra anatomía. Esta gimnasia suele estar acompañada de un buen ejercicio de respiración, porque al reír expulsamos mucho más aire de los pulmones, incluyendo el llamado ‘aire restante' (que suele quedarse en esos órganos cuando la respiración es muy superficial, conteniendo sustancias que facilitan las infecciones), y podemos absorber más oxígeno”.

Luis Ramírez Reyes
Estudios en Ingeniería Física. Periodista e investigador de hace 41 años. Escritor de cerca de veinte libros. Conferencista en congresos nacionales e internacionales.


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