El Crepúsculo de la Calidad de Vida

“La vida se me escapa. La vida se me va,
El tiempo es inexorable Y la juventud queda atrás.
Cuando eso ocurre amigo mío, Tú ni cuenta te das,
Porque tu vida no vives, Sólo la dejas llevar”

Muerte y vida, o ¿más muerte que vida? Principio y fin, o tal vez, ¿el principio del fin? No lo sé. Y hasta tengo miedo de saberlo.

¡Ten cuidado, no te detengas!, porque puedes perecer. Sólo déjate llevar, no importa el lugar, ahí vamos todos, sin saber por qué, ni para qué. No preguntes, sólo dale, que vas bien

Se muere la tarde sin testigos, amanece el día sin admiración. Al cielo le da igual estar iluminado por sus estrellas, o tornarse gris, sin pasión. Total, casi nadie lo observa, excepto para verificar si va a llover. Ya nadie regala estrellas, cuando es más fácil una joya de Luís Vuitton o Cartier

Las cosas mueren, sin haber nacido. Las niñas de ayer, se escondieron con su inocencia, en un ático o el desván. Con timidez, recogieron los bucles y los lazos de sus vestidos, pues hoy nacen ya crecidas de alma, cuerpo y voluntad. Es muy importante competir por un físico que, incluso, la muerte puede traer. Han madurado en el propio vientre y a los cinco años de edad, ya quieren tener dieciséis

Los tropiezos en la calle, ya no van acompañados del “disculpe o perdón”. Crece la desesperación por llegar, y al llegar… ¿Qué?

Ya se escapó la verdadera necesidad que satisface a u ser humano. Actualmente reina una maratón, de consumismo, auspiciado por la publicidad, hacedora de zombis compradores, de alienados insaciables. No se mira, no se escucha. Todo está envuelto en la prisa en la incomprensión. El ayer se fue muy rápido y el hoy, también se desvaneció. Los eventos, plenan todo. Uno detrás del otro, no cesan de pasar ¡Vive, vive, que queda poco. ¡La vida pronto se nos va! Date prisa, ya es tarde, ¡vive ahora o la perderás¡ por eso: corre, corre y no te detengas.

¡No! ¡No!. Me resisto. No me puedo conformar. Estoy aquí haciéndome eco, de los que me quieren arrastrar, más cuando la euforia del viento nos abandone... qué nos quedará para recordar-

Termino este escrito, un tanto incólume de su influencia, y me detengo a pensar:

"La felicidad es la máxima aspiración del hombre, pero si queremos conseguirla, debemos procurarla, incluso en las pequeñas cosas, en el servicio, en el aporte y ayuda a los demás. Disfrutemos cada día de la gracia de Dios. Lo material aquí se quedará. Las cosas son nuestras mientras las usemos y el regocijo del triunfo por los esfuerzos hechos nada lo superrá El cambio es una constante, pero el tiempo y el destino están en nuestras manos, debe ser dirigido por nuestra propia volunta. La plenitud está en ser, crecer, aportar y trascender.

Vianney Vallenilla
Facilitadora empresarial. Gerente e instructora de la Firmas Vianney Vallenilla. Asesoría Y Adiestramiento Académico y Contertulia C.A


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