La Ética del Psicólogo en Selección de Personal

El cliente tiene claros sus objetivos, sus metas y solicita métodos eficientes, rápidos y provechosos para sus necesidades de incorporación de personal.

El trabajo de un consultor que desarrolla procesos de selección para diferentes clientes – empresas, comienza con un pedido que por lo general es más o menos así: “Tenemos una vacante, ahora te paso el perfil y hablamos, nos reunimos... es urgente!!!, la otra semana la línea quiere ver la terna así que tenemos una semana para resolverlo... además se trata de una búsqueda súper complicada, el gerente del sector es muy exigente y es difícil complacerlo... además no tenemos presupuesto para publicar así que tenemos que resolverlo con los contactos y base de datos de ustedes: “Nuestra consultora exclusiva”... y así, en un clima de gran urgencia, presión y hasta el momento poca información, comenzamos a trabajar!!!

Cuando solicita a un consultor una búsqueda o un proceso de selección por lo general ya tiene un perfil prediseñado, aunque la mayoría de las veces es sólo un esbozo del mismo y es en este punto donde podemos comenzar a trabajar en nuestra tarea de asesoramiento.

Para comenzar sabemos que no existen perfiles Standard, cada perfil es singular y particular diseñado a medida para cada empresa cliente.

Aquí el psicólogo laboral será una guía para su cliente, tiene como objetivo poder detectarlo fina y profundamente y lograr así describirlo con precisión e intuición.

El cliente va a aportar los requisitos que considera fundamentales y que luego podrán ser conversados y en algunos casos discutidos y esclarecidos con nosotros.

Sucede muchas veces que nuestro cliente solicita perfiles que no siempre son posibles de encontrar en el mercado, en esta realidad tan activa y también exigente.

Lo que el cliente supone que puede reunirse en una persona suele ser excesivamente ambicioso y también, en algunos casos hasta contradictorio dentro de una misma persona.

Aquí el psicólogo laboral deberá mostrarle aquello que no se podrá obtener para que el cliente opte por prioridades y acepte "perder algo".

Por ejemplo: podemos asesorarlo en que es imposible encontrar una personalidad autónoma y con iniciativa que a la vez permanezca sin ambiciones de independencia y crecimiento; que es muy difícil que una persona con mucha energía, fuerza y apasionada para la acción pueda permanecer moderada y serena en relación a la autoridad.

Otra situación que en algunas oportunidades se presenta es la diferencia en el discurso del cliente y el nuestro, donde sucede con cierta frecuencia que un mismo término tiene alcances diferentes, se dan supuestos, sobreentendidos que deberán ser explicitados, qué se entiende acerca de tal conducta o actitud entre otros.

Para ir definiendo el perfil, el psicólogo entonces, necesita captar la necesidad de su cliente y es fundamental en este punto el intercambio fluído, dinámico y juntos poder llegar a definir y visualizar la aproximación más exacta a la necesidad del cliente. Por otro lado es también otro de nuestros objetivos conocer en profundidad el perfil de la empresa tratando de poner en palabras todo lo no dicho en este intercambio.

El mayor desafío del psicólogo laboral es entonces lograr ubicarse en un lugar de equilibrada y operativa distancia entre el cliente y el postulante para poder operar asesorando y orientando a ambos, teniendo en cuenta que tanto uno como otro, son clientes y por supuesto además, nunca debemos perder de vista el sentido común y el sentido de adecuación práctica a la realidad.

Sucede entonces que, en ocasiones, aparecen detalles en las definiciones del perfil que abren otros temas como la discriminación y los prejuicios.

La noción de discriminación está íntimamente ligada al concepto de minoría. De acuerdo a una clásica definición: para que un grupo sea considerado minoría deben verificarse cuatro condiciones "objetivas" y una "subjetiva", estás son:

Condiciones Objetivas:

  1. Poseen características étnicas, religiosas o lingüísticas estables que difieren netamente de las del resto de la población.
  2. Son inferiores en número.
  3. Están en una posición no dominante frente al resto de la población.
  4. Se someten a las leyes del Estado en el que viven.

Condición Subjetiva:

Manifiestan el deseo de conservar sus propias características distintivas.

Tomando como referencia los grupos minoritarios que son objeto de discriminación, ésta se manifiesta por diferentes motivos, que son:

  • Discapacidad
  • Nacionalidad
  • Edad
  • Nivel socio-económico
  • Etnia
  • Ideología
  • Género
  • Orientación sexual
  • Lengua
  • Religión, entre los más frecuentes.

Hasta aquí la forma más común de observar motivos por los que se discrimina en un perfil escrito.

Otro punto de vista: Sabemos además, que el imaginario es social entonces observamos en ocasiones, cómo el imaginario social de por ejemplo "los petisos son arrogantes" impacta en el prejuicio personal y a partir de allí pueden trasladarse al perfil y aparecer con tanta fuerza como que el postulante debe ser "Ingeniero Industrial". En este caso como en tantos otros de similares características, es nuestro deber en el asesoramiento al cliente, aclarar y cuidar a nuestros candidatos y establecer un límite en el deseo expresado por el cliente.

Falta recordar qué es un Prejuicio: es, como lo dice su nombre, el proceso de "pre-juzgar" algo. En general implica llegar a un juicio antes de determinar dónde está realmente la preponderancia de la evidencia, o la formación de un juicio sin experiencia directa o real. Cuando se aplican a los grupos sociales, los prejuicios generalmente se refieren a los sesgos existentes hacia los miembros de esos grupos, con frecuencia basados en estereotipos y, en su forma más extrema, se convierten en la negación injusta de los beneficios y derechos de esos grupos o, a la inversa, el favorecimiento injusto de otros.

Se deduce de este desarrollo la importancia de poder definir los límites éticos a nuestro trabajo, definiendo así nuestro perfil profesional, a la vez que también definimos el perfil de quienes serán nuestros clientes.

La ética es siempre una propuesta que va "de adentro hacia fuera" y que implica libre elección.

La auténtica reflexión ética se produce cuando evaluamos lo que nos sucede, cuando como profesionales independientes elegimos aceptar, adoptar, modificar o rechazar determinadas reglas.

Un autor reconocido dice que la ética es en esencia una "conducta producto de la reflexión": es un proceso que consta de dos partes: primero se hace una elección basada en la reflexión y después se ejecuta una acción.

Diría entonces que la ética es el intento por determinar cuáles son los derechos y obligaciones que tenemos y que compartimos con los demás.

La ética es la búsqueda de la equidad. La ética tratará de proteger los derechos y garantizar la satisfacción de las necesidades de una persona y por extensión, los de los demás. La pregunta que nos hacemos es entonces cómo debo comportarme en relación con los demás? Así, la ética es algo personal.

La ética se ocupa de juzgar los valores y todo en la vida está impregnado de valores. Los valores son convicciones que influyen y orientan las decisiones que tomamos. Nuestros valores nos guían en nuestra toma de decisiones y en el tipo de decisiones que tomamos.

Todo juicio ético es en cierto modo, la confrontación de un valor y otro o de un derecho y otro. El tema es qué es lo que debemos hacer?

Si nuestro trabajo somos nosotros mismos y a su vez somos el producto de nuestro trabajo entonces será fundamental observar constantemente nuestra conducta ética, la cual vemos traducida en nuestras acciones, decisiones, planteo de puntos de vista en nuestra diaria relación con nuestros clientes. Este considero es nuestro compromiso como profesionales de la psicología, como agentes de salud y como personas responsables.

Cuando en la práctica diaria aparecen estos temas, inmediatamente nos preguntamos por nuestra práctica profesional y esto nos lleva a empezar a pensar con qué clientes queremos trabajar... el resultado del análisis es el siguiente: NO TODOS LOS CLIENTES SON PARA NOSOTROS Y NOSOTROS NO SOMOS PARA TODOS LOS CLIENTES.

El desafío considero, es lograr un buen encastre entre nuestra vocación, objetivos, desafíos profesionales y los objetivos y expectativas de nuestros clientes.

Hoy mi objetivo es trabajar con clientes con los cuales poder compartir estrategias, valores y así lograr altos estándares de calidad y eficiencia operativa y funcional... aunque no siempre ese cliente es el cliente más rentable...

María Marta Santarsiero
Licenciada en Psicología, UBA; docente en la Carrera de Psicología, UBA; Gerente de búsquedas y selección para el Estudio Lic. Laura Bracco.


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