La Comunicación – Parte III

Empatía

Existen dos teorías respecto de la Empatía. La Teoría de la Empatía basada sobre la Inferencia y la Teoría de la Empatía basada en el desempeño del rol (Berlo.1969).

Ambas están de acuerdo en que las predicciones del hombre sobre sus estados psicológicos internos se basan sobre conductas físicas observables.

Las dos coinciden, también, en que el hombre hace tale predicciones utilizando símbolos para representar tales conductas físicas.

Al llegar a este punto, las dos teorías difieren diametralmente.

Teoría de la Empatía basada en la Inferencia:

Esta teoría sostiene que el hombre puede observar su propia conducta física directamente y relacionarla de manera simbólica, con sus propio estados psicológicos internos; sentimientos, pensamientos, emociones, etc.

A través de este proceso el hombre llega a tener significados (interpretaciones) para su propia conducta física. Desarrolla un concepto del ego, por sí mismo basado en las observaciones e interpretaciones de su propia conducta.

Teniendo un concepto de sí mismo, se comunica con las demás personas. Observa sus conductas físicas. Basándose en las interpretaciones que hiciera anteriormente de sí mismo, lleva a cabo inferencias sobre los estados internos de los demás.

En otras palabras, razona consigo mismo que si, por su parte, su conducta representó tal o cual sentimiento, una conducta similar ejecutada por otra persona ha de representar el mismo sentimiento.

Teoría de la Empatía basada en el desempeño del rol:

Los teóricos de la “Asunción del rol” sostienen que el recién nacido no puede distinguir entre él y los demás, ni entre una y otra persona. Para desarrollar el concepto de sí mismo, el niño necesita, primero, verse como objeto.

En otras palabras, el concepto de sí mismo no precede a la comunicación, sino que se desarrolla a través de ésta.

Al imitar conductas que están dirigidas a él, el niño empieza a actuar hacia sí mismo en igual forma en que otros actúan hacia él, pero carece de interpretaciones y significados para estas acciones. Este es el principio de la “Asunción de Rol”.

En la primera etapa de la “Asunción de Rol” el niño desempeña, en realidad, los roles de otras personas sin interpretarlos.

A medida que el niño se desarrolla, aumenta su conducta de desempeño de rol, a la vez que aprende a producir y a manipular un conjunto de símbolos que tienen un significado, tanto para él como para los demás.

En la segunda etapa de esta Teoría, el niño desempeña los roles de los demás, pero esta vez comprendiéndolos.

En la tercera etapa, el niño comienza a colocarse simbólicamente en el lugar de otros, en vez de hacerlo físicamente.

El mensaje

Para analizar el mensaje es necesario tener en consideración tres factores (Berlo 1969):

  1. El código
  2. El contenido
  3. La forma en que es tratado el mensaje:
    1. los elementos de cada uno
    2. la forma en que éstos son tratados.

Elementos y estructura

El hombre necesita estructurar la forma y los elementos del mundo para luego poder percibirlo, necesita de elementos objetivos y de una estructura. Para poder otorgarle sentido a la comunicación, debemos tener presente un principio de organización, ejemplo: si nombramos los elementos de la palabra auto probablemente podamos distinguir entre a, u, t y o (letras), pero si a estas las organizamos en t, o, a, y u no obtendríamos la palabra auto. Si bien tenemos todos los elementos, no podemos afirmar que la estructura sea correcta, ni que esta sucesión de elementos, conformen algún componente del sistema “lengua”.

Elemento y estructura están unidos, pero son reiteradas las ocasiones en la que se discute sobre lo que es más importante para la comunicación, tener buenas ideas (elementos) o tener buena organización (estructura). Ambos componentes son complementarios y no podría existir el uno sin el otro.

Código del mensaje

Podemos definir el concepto de código como todo grupo de símbolos que puede ser estructurado de manera que tenga algún significado para alguien. Los idiomas son códigos, porque poseen letras, sonidos, palabras, etc., dispuestas en determinado orden de sucesión para poder otorgarle un sentido, a la cual toda la comunidad lingüística reconoce de la misma manera. Lo mismo ocurre con la música, el arte, el vocabulario militar, etc.

Cada vez que codificamos un mensaje debemos preguntarnos: a) Qué código habremos de usar, b) Qué elementos de este, c) Qué método de estructuración.

Contenido del mensaje.

El contenido del mensaje es todo el material que vamos a incluir en él, para eso también necesitamos de elementos y estructura. Este material y la forma en que se lo disponga servirá para la comprensión del mensaje. Las formas elegidas para disponer este material otorgan, además, el sentido propio del mensaje.

Tratamiento del mensaje.

Podemos definir al tratamiento de un mensaje como las decisiones que toma la fuente de comunicación al seleccionar y estructurar los códigos y el contenido.

El ordenamiento, es decir, el tratamiento que se le realice al mensaje está altamente condicionado por las características propias de la fuente. Cuando decimos que tal escrito tiene el estilo de Cortázar, Borges, etc. estamos decodificando el estilo propio de la fuente. Asimismo resulta difícil emitir un juicio de valor sobre la fuente a partir de su mensaje. De esta manera toda la organización del mensaje y el tratamiento del mismo estará ligada a la disposición efectiva de los elementos de acuerdo con nuestras características personales.

En cuanto al receptor del mensaje el tratamiento será similar, solo que este ha de decodificar todos los elementos y la disposición que la fuente ha otorgado, para poder descifrar correctamente el mensaje.

El Canal

La selección de canal resulta vital para la comprensión y retención del mensaje por parte del receptor. Debemos seleccionar correctamente la mayor cantidad de canales que tengamos a nuestra disposición para lograr que el receptor pueda retener el mensaje por un lapso determinado.

Teoría Sistémica de la Comunicación Humana

Esta teoría trata sobre los efectos pragmáticos de la comunicación en la conducta humana.

El estudio de la comunicación humana se divide en tres áreas (Watzlawick 1974). Estas son:

La sintáctica: esta abarca los problemas relativos a la transmisión de información, y constituye el campo fundamental del teórico de la información. Su interés se refiere a los problemas de codificación, canales, capacidad, ruido, redundancia, y otras propiedades del lenguaje.

La semántica: Su preocupación central es el Significado. Aunque es posible transmitir series de símbolos con corrección sintáctica, estos no tendrían sentido si el emisor y el receptor no se hubieran puesto de acuerdo y de antemano con respecto al significado.

Toda información compartida presupone una convención semántica.

La pragmática: porque la comunicación afecta a la conducta humana.

Aunque se puede dar una separación conceptual clara entre las tres áreas, estas son, no obstante, interdependientes.

Desde la perspectiva pragmática, toda conducta, y no solamente el habla, es comunicación, y toda comunicación, incluso los indicios comunicacionales de contextos impersonales, afectan a la conducta.

Dado que el enfoque comunicacional de los fenómenos de la conducta humana, se basa en las manifestaciones visibles de relación en el sentido más amplio, está más cerca de las matemáticas que de la psicología tradicional, teniendo en cuenta que esta última constituye la disciplina que se ocupa de manera más inmediata de las relaciones entre entidades no de su naturaleza.

Por otra parte, la psicología ha mostrado tradicionalmente una tendencia a la concepción monádica del hombre y en consecuencia a una cosificación de algo que cada vez se manifiesta más como pautas de relación e interacción.

El principal motivo por el cual debe recurrirse a las matemáticas en busca de una analogía o de un principio explicativo es la unidad del concepto matemático de función. Este concepto es la relación entre variables (expresadas comúnmente como una ecuación).

La esencia de nuestras percepciones no son “cosas” sino funciones, y éstas no son magnitudes aisladas sino “signos que representan una conexión...una infinidad de posiciones posibles de carácter similar...”

Información y retroalimentación

La teoría psicoanalítica postula que la conducta es, básicamente, el resultado de una interacción hipotética de fuerzas intrapsíquicas que obedecen a las leyes de conservación y transformación de la energía imperantes en el campo de la física.

La retroalimentación puede ser negativa o positiva, la segunda caracteriza la homeostasis (estado constante), por lo cual desempeña un papel fundamental en el logro y el mantenimiento de la estabilidad entre las relaciones. La retroalimentación positiva lleva al cambio, o sea, a la pérdida de estabilidad y equilibrio. En los dos casos, parte de la salida de un sistema vuelve a introducirse en el sistema como información acerca de dicha salida. La diferencia es que en el caso de la retroalimentación negativa, esa información es usada para disminuir la desviación de la salida con respecto a la norma establecida, mientas que en el caso de retroalimentación positiva, la misma información actúa como una medida para aumentar la desviación de la salida y resulta así positiva en relación con la tendencia ya existente hacia la inmovilidad o la desorganización.

Metacomunicación:

Cuando dejamos de usar la comunicación para comunicarnos, y la usamos para comunicar algo acerca de la comunicación, utilizamos conceptualizaciones que no son parte de la comunicación, sino que se refieren a ella. Hablamos aquí de metacomunicación.

Antonio E. Di Génova
Editor y Director General del Portal www.redrrpp.com.ar.


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