La Comunicación – Parte I

Alcances y Fines

Las personas empleamos gran parte de nuestro tiempo comunicándonos verbalmente. También a través de las expresiones corporales tales como el movimiento de las manos, las distancias que mantienen las personas entre sí, etc.

Ejemplo: el señor A llega muy temprano a su oficina y revisa su correspondencia (comunicación escrita), luego ingresa su secretaria a la cual saluda con un movimiento de cabeza (comunicación gestual). Al llegar el mediodía, luego de un llamado telefónico (comunicación hablada) se dirige a una reunión con sus socios (comunicación grupal). Así sucesivamente el señor A se comunica constantemente con todo su entorno.

Fuera de este tipo de denominaciones la comunicación es una gran industria en la que intervienen muchas personas respetando sus roles. Según muchos investigadores, en la actualidad se ha impuesto la tendencia a manipular símbolos y no cosas como en la época de nuestros abuelos. La industria no solo se interesa por la calidad de su producto, sino por el “impacto” que éste produzca.

Una evolución más importante es que la producción industrial se haya orientada hacia el “símbolo” y pone mayor atención en la comunicación. Antiguamente el empresario tenía un amplio conocimiento sobre todas las etapas del proceso productivo que tenían lugar en su industria. El ejecutivo moderno debe prestar también atención a la comunicación y a las conductas humanas de su industria.

En la actualidad la herramienta más requerida para la administración de una empresa es el uso de los “símbolos”. Este ejecutivo pasará, entonces, la mayor parte del tiempo de trabajo hablando, comunicándose y dirigiendo.

Las investigaciones científicas, han dado lugar a nuevas profesiones como la del divulgador científico y el escritor técnico para poder “comunicar” rápidamente los recientes avances logrados.

Los gobiernos actuales utilizan gran parte de su presupuesto en comunicación, la necesidad de que la mano derecha sepa lo que está haciendo la izquierda requiere un cuantioso y veloz flujo de información. La información acumulada, tanto interna como externa se utiliza para difundir los intereses gubernamentales, seguir los acontecimientos de los demás gobiernos, el progreso de la industria, etc.

Muchos años atrás la comunicación no perturbaba la atención de los grandes gobiernos, la revolución tecnológica y filosófica cambió el transcurso de esta tendencia, así pues, las agencias gubernamentales comenzaron a prestar especial énfasis en la “comunicación”, como método de supervivencia frente a las preocupaciones mundiales.

Si queremos mantener una posición directiva en el mundo tenemos que comprender a los demás y lograr que nos comprendan.

Propósitos de la Comunicación

Uno de los referentes más relevantes de la antigua Grecia (Aristóteles), definió la comunicación como la búsqueda de todos los medios de persuasión que tenemos a nuestro alcance, cuya meta principal es el logro de una respuesta determinada.

Según David Berlo (1969), nuestro objetivo básico en la Comunicación es convertirnos en agentes efectivos, es decir, influir en los demás, en el mundo físico que nos rodea y en nosotros mismos, de tal modo que podamos convertirnos en agentes determinantes y sentirnos capaces, llegado el caso, de tomar decisiones. En resumen, nos comunicamos para influir y para afectar intencionalmente.

En la actualidad, para definir la Comunicación , hay que distinguir entre información, persuasión y entretenimiento. Esta relación triádica suele causar dificultades al memento de identificar propósitos en cada caso.

*Quien intenta informar tiene como propósito transmitir un quantum de datos a un receptor, independientemente de la respuesta del destinatario (informes meteorológicos, decisiones de un jefe, instrucciones de un manual)

*Quien intenta persuadir desea obtener una determinada respuesta, mediante un proceso comunicacional en el que el otro también obtiene lo que desea o lo que “cree” que desea.

En este proceso, activo en ambas direcciones, los roles de persuasor y persuadido se intercambian a menudo con facilidad.

La persuasión no es algo que “se le hace” a otros, sino que es una dinámica que tiene lugar con otros .

Por lo tanto, la Comunicación Persuasiva sólo tiene lugar en la medida en que el feed-back obtenido es el esperado, caso contrario, no hubo Comunicación, sino que sólo se produjo un intercambio de informaciones.

En síntesis, es la respuesta del destinatario lo que califica la naturaleza de la transacción.

Ejemplos:

Un vendedor que disipa las dudas de su cliente, sortea sus objetivos y logra colocar su producto, es un ejemplo de Comunicación Persuasiva, toda vez que el comprador recibe a cambio satisfacción en función de sus necesidades, gustos o preferencias.

De no haber podido salvar los cuestionaminetos de su cliente, sólo habría existido un cruce de información.

*Quien intenta entretener persigue un propósito recreativo. Se busca mantener la atención y el principio del placer del destinatario durante toda la transacción.

Este tipo de Comunicación tiene un fin consumatorio. No se espera ninguna respuesta más allá de la aprobación(un programa de televisión, shows).

Al enfocar el concepto del propósito de la comunicación, analicemos el desarrollo del organismo humano. El hombre al nacer es un individuo totalmente indefenso sujeto a la merced de la naturaleza y no puede afectar al medio que lo rodea. Poco después del nacimiento este sujeto puede ya mover alguna de sus extremidades, brazos, piernas, etc. Alrededor del año de vida este sujeto puede ya dominar, casi voluntariamente, todo su cuerpo, además emite sonidos que pueden causar efectos en las otras personas. Podemos acercarnos a las cosas deseables y evitar las indeseables, ya somos capaces de afectar. Llegado el segundo año de vida comienza el dominio del lenguaje verbal, y entre los seis y siete años de vida, amplía su conocimiento con el aprendizaje de la escritura. También desarrolla el proceso de abstracción y razonamiento.

Cada una de estas experiencias exige comunicación. Estas experiencias dan cuenta de los distintos grupos comunicativos con los que nos vinculamos cotidianamente, por lo tanto comenzamos a participar de lo que pasa en el ámbito público, interactuamos.

Surgen entonces, algunos interrogantes como: ¿Por qué las comunicaciones? ¿Cuál es nuestro objeto?. El fin básico de todo individuo es dominar al medio que lo rodea y no que el medio lo domine al él.

Otro interrogante es: ¿Cuál es la respuesta que está tratando de obtener el emisor?.

Podemos afirmar que toda comunicación tiene su objetivo el cual es producir una respuesta. A menudo se confunde el propósito de la comunicación, y esto se debe a que el hombre, como exponente máximo de la comunicación, en ocasiones tampoco sabe bien cual es su propósito.

Lo que sugiere frente a esto es centralizar la atención en el propósito de la comunicación para poder lograr un objetivo como comunicadores. De manera contraria se estaría perdiendo el propósito de la comunicación ya que el mensaje no lograría obtener significancia.

El fracaso de la comunicación puede ser atribuido a las siguientes causas: a la falta de eficiencia o a la interpretación errónea.

Las dimensiones del propósito

En cuanto a las dimensiones, debemos destacar dos interrogantes: a quién afectar y de qué modo.

Cuando nos referimos a la comunicación, debemos suponer que el mensaje está siempre dirigido a un auditorio, aún nosotros mismos. Para lograr la interpretación adecuada de nuestro mensaje se debe responder primero a esta pregunta, ¿A quién está dirigido esto?.

Para responder apelamos a dos distinciones: receptores intencionales y destinatarios de la información.

En primer lugar, el autor puede afectar de formas distintas, ya que si el mensaje es interpretando por una persona ajena a su destino, esta puede interpretar de manera inadecuada el significado del mismo.

En segundo lugar, esta doble distinción da lugar a la crítica de la comunicación. El crítico deberá tener en cuenta dos cuestiones para realizar algún tipo de crítica. La primer advertencia es que el crítico debe descubrir previamente la intención del emisor, solo así podrá juzgar si se ha logrado el propósito o no.

La segunda advertencia que se enumera tiene relación con los receptores intencionales y no intencionales.

Si el crítico es parte del auditorio al que el mensaje está dirigido, podemos aceptar su opinión como respuesta a la critica por él enunciada, pero si no pertenece a este auditorio tendrá que volcar su atención en la recepción del mensaje por el auditorio adecuado y solo así podrá afirmar si el mensaje cumple su objetivo o no.

El propósito y el público no son separables. Toda conducta de comunicación tiene por objeto producir una determinada respuesta por parte de una determinada persona.

En cuanto al “cómo” del Propósito, una vez analizado a quien está dirigida la comunicación, debemos preguntarnos “cómo” el emisor logra afectar la conducta del auditorio.

Para realizar el análisis debemos partir de dos puntos de vista. Vamos a ubicar al propósito de la comunicación a lo largo de un continuum limitado en uno de sus extremos por lo que cabe definir como “propósito consumatorio” y en el otro por un “propósito instrumental”.

En cuanto a los propósitos pueden ser tanto “consumatorios” como “instrumentales”, estos están directamente ligados a la intención que tiene el autor de cómo afectar al auditorio, y el auditorio por su lado de cómo quiere dejarse afectar.

Cualquier tipo de mensaje dado puede tener diversos propósitos. Tanto el emisor como el receptor pueden tener diversos objetivos sobre el mismo mensaje. Una vez más, se produce una fricción entre los componentes de la comunicación. Pero aún así, pueden llevarse a cabo ambos propósitos, ej: una persona compra una película en video con la intención de relajarse en un momento en su casa (propósito original el receptor), luego de la puesta en marcha comienzan a presentarse ciertos anuncios de artículos (propósito del emisor), lo que la persona comprará posteriormente durante la semana y de los cuales obtendrá satisfacción(propósito del receptor modificado post-transacción)

De esta manera vemos consumados los propósitos, tanto del emisor como del receptor.

Antonio E. Di Génova
Editor y Director General del Portal www.redrrpp.com.ar


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