Desarrollo del Líder Individual

No todo el que gerencia es líder, ni todo líder es gerente

Hay que decirlo: muchas de las personas que han llegado a importantes posiciones en la gerencia, jamás han comprendido su verdadero papel. Su tarea por lo general se centra en los resultados, más que en las personas, y ahí, su papel ya es otro.

Lamentablemente el propio sistema educativo ha olvidado en gran parte desarrollar al individuo como un ser integral. Un individuo que se desarrolle íntegramente tendrá que estar soportado sobre los principios elementales del liderazgo, o de lo contrario seguiremos creyendo que sólo quienes alcanzan posiciones importantes en una organización son los líderes, dejando atrás a individuos capaces de aportar y transformar modelos tradicionales de vida y de administración.

Por su puesto que el tema del liderazgo es uno de los temas más controvertidos y estudiados. Al igual que el servicio al cliente, son miles las empresas que hablan maravillas del servicio, pero pocas son las que realmente han hecho del servicio un estilo de vida, más que un simple programa o estrategia. Igual puede suceder con el liderazgo.

El líder que puede influir en otras personas para obtener un fin valioso, es, sin duda, ese individuo que entiende su tarea de desarrollar a otros individuos positivamente, aportando permanentemente nuevas ideas, y abandonando posiciones conformistas de pensamiento y acción.

Como lo menciona David Casares en su libro ´Liderazgo, capacidad para dirigir,´ editado por el Fondo Cultural Económica, de México, en 1996: ´ Los lideres que no han respetado los derechos humanos universales, a la larga destruyeron a sus propios países y a otros´

Dentro de las muchas características que integra este líder individual en su papel de dinamizador o motivador, se halla el ´carisma´, igualmente mal empleado por muchos. El vocablo ´carisma´ etimológicamente hablando, viene del griego crisma y de su análogo kharis que significa ´gracia o don´ y que ampliado en su enfoque histórico y religioso, es el conjunto de dones, talentos y fuerzas, otorgados por Dios a un individuo y deben ser ejercidos para influir positivamente en bien de los demás, no para emplearlos en su propio beneficio. Se ha malinterpretado entonces el concepto de ´carisma´, y se le ha asignado a muchos individuos el calificativo de ´carismático´ sin conocer realmente hacia dónde dirige sus intereses.

Ser carismático implica ordenar y emplear con profundo compromiso todos sus atributos humanos para permitir que otros crezcan y se desarrollen. El ejecutivo de nuestro siglo XXI deberá recuperar su carisma y darle su verdadero sentido.

William Ramos Pardo
Conferencista, especialista en programas de liderazgo y coaching


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