Cybergerencia: El reto de dirigir la Tecnología

Las dos últimas décadas del siglo XX se caracterizaron por el amplio desarrollo del conocimiento técnico-electrónico que se venía gestando desde la segunda guerra mundial y que abrió paso a todo el despliegue tecnológico que aún hoy sorprende al más vinculado con la materia.

Las computadoras se han apoderado casi en su totalidad del mundo contemporáneo y hoy en día resulta casi imposible imaginar la vida cotidiana sin su presencia, más aún, se han hecho tan indispensable que a veces es inadvertible su presencia.

Pero la tecnología, en realidad, es menos de lo que aparenta, pues aún con lo sofisticado de sus componentes y el enorme alcance que posee requiere de la intervención del hombre, su decisión y criterio para operar.

Sin el ánimo de generar una discusión técnica de la materia, es importante señalar que es precisamente cuando se conjuga el hombre y la máquina que se hace necesariamente la presencia de un instrumento o herramienta que permita el uso óptimo de sus bondades sin caer por ello en un ilusorio estado tecnócrata.

Para ello, es preciso recordar que a finales de los ochenta y principio de los noventa, en pleno auge de ese desarrollo tecnológico a gran escala, surgió una herramienta que cuestionaba la administración del momento y planteaba cambios radicales que transformaran a las organizaciones en entes dignos de la evolución electrónica, esa herramienta es conocida como la reingeniería.

La reingeniería supone un cambio total de la concepción del negocio, desde la manera de observar el proceso hasta la forma de concebir el resultado, en líneas generales parecía la panacea de finales de siglo, pues permitía a las organizaciones asumir el reto de repensarse de manera concienzuda y responsable.

Una de las características más comunes de las empresas que se aventuraron a hacer uso de la reingeniería para ajustarse a los nuevos tiempos consistió en la adquisición de la tecnología de punta que ofrecía el mercado, suponiendo y esperando ahorro en tiempo, costos y personal.

Las estadísticas demostraron que la mayor parte de las empresas que asumieron el reto de cambiar radicalmente sus procesos, repensar su estructura, funciones y orientación, además de haber invertido altísimas sumas de dinero para lograrlo en tecnología y firmas consultoras, fracasaron en su intento. Pero ¿cómo fue posible? ¿acaso la reingeniería no era una buena herramienta gerencial? Y si lo era, ¿por qué la mayoría no logró el éxito esperado? ¿dónde estuvo el fallo?

Cuando las organizaciones deciden realizar cambios importantes en su estructura, funciones y procesos deben hacerlo en forma de cascada. Primero los que la dirigen deben entender y aceptar el cambio como un hecho para luego transmitir ese convencimiento a sus subordinados, pero no es ahí donde se encuentra la respuesta, es posible encontrarla sólo en dos hechos simples y comúnmente olvidados: la cultura del común y la necesidad de dirigirla.

La mayoría de las empresas que fracasaron en la implementación de tecnología como parte de su cambio radical parecen haber olvidado el impacto que ésta tiene en el personal y la necesidad que posee el individuo de conocer, entender e internalizar la importancia misma de su presencia ; por tanto, no se trataba simplemente de implementar una nueva forma de manejar y observar el negocio, sino de dirigir de manera eficaz esa nueva visión, lo cual es pieza fundamental del concepto que encierra la palabra Cybergerencia .

La Cybergerencia es la acción de administrar, dirigir y controlar de manera eficiente y efectiva el conocimiento tecnológico y su impacto en la vida organizacional. Su presencia en las empresas no puede ser considerada como una moda pasajera, ya que es una herramienta permanente que ha de formar parte del perfil de quienes dirigen el destino de una organización.

La Cybergerencia conjuga la administración y la transferencia del conocimiento con el uso racional y óptimo de la tecnología, no con la intención de desplazar al hombre por la máquina, sino con el propósito de orientar su desempeño al uso eficiente de la misma, con la finalidad de ahorrar costos e incrementar las ganancias.

Esta herramienta gerencial asume como reto la necesidad de adiestrar, capacitar y desarrollar al individuo en lo que a la tecnología se refiere, no desde el concepto básico del empleo de la máquina para fines puramente operativos, pues de ser así su existencia carecería de sentido. Se refiere a la visualización del empleo de la tecnología como un instrumento estratégico .

Cuando se hizo uso de la reingeniería como herramienta de cambio se infundió en el Recurso Humano un temor a ser desplazado con la tecnología que luego fue corroborado por muchos a la hora de observar los resultados del cambio y con ello la perdida de sus empleos. Lo anterior no pretende suponer que las organizaciones estaban obligadas a sostener una carga laboral innecesaria una vez reorientado sus procesos y actualizada su tecnología; se refiere precisamente a la falta de vinculación entre el individuo y el ambiente cambiante de la era y la importancia que posee el manejo de la tecnología en el día a día laboral. Esto como consecuencia de la ausencia de programas y planes de desarrollo que algunas empresas presentan aún en la actualidad y que no alteran de manera positiva y significativa la cultura tecnológica de la organización.

Todavía la tecnología, en la mayoría de los casos, es subutilizada por las organizaciones que las adquieren, limitando su uso a los procesadores de palabras, presentaciones digitales y, en algunos casos a hojas de cálculo. La presencia del correo electrónico interno, aunque ampliamente difundida, no necesariamente es utilizada por todos los entes involucrados y, el uso de herramientas como Internet apenas si son orientadas a agregar valor a la gestión diaria , no obstante es común observar como quienes poseen estas facilidades técnicas hacen alarde de las mismas aun cuando su utilidad apenas se aprecie.

Aun cuando podría señalarse que sólo las empresas que requieren y están en contacto permanente con la tecnología deberían hacer uso de la misma de una manera más administrativa que otras, tal afirmación serviría para demostrar la carencia de una gestión tecnológica basada en principios propios de la gerencia contemporánea.

La Cybergerencia supone la visión de la tecnología como pieza complementaria del desempeño administrativo y no como un medio lineal y operativo para registrar y almacenar los resultados, pues de lo contrario se estaría traduciendo el concepto primario de las tarjetas perforadas de los otrora computadores al uso electrónico del disco, entendiéndose al computador como la acción que originó su nombre y no como la herramienta en la que se ha convertido.

Algunas empresas todavía gastan grandes sumas de dinero trasladando mensual y hasta quincenalmente a sus gerentes o directores para reuniones cuya finalidad pretende actualizar u ofrecer nuevas directrices, todo ello sin advertir el ahorro que generaría el uso de teleconferencias y trasmisión simultánea de datos. Este es un simple ejemplo del desempeño estratégico del cybergerente , ubicar opciones de inversión tecnológica que se traduzcan en la disminución de aquellos costos que la organización asume como comunes.

La Cybergerencia posee las siguientes características:

  • Considera el uso de la tecnología como complemento del talento humano.
  • Involucra al individuo con el uso consciente de la tecnología para facilitar sus procesos y los de la empresa.
  • Está presente en empresas cuya cultura esta orientada a la innovación.
  • No restringe el uso de la tecnología, lo promueve.
  • Incentiva el pensamiento creativo del capital humano en la búsqueda de mejorar los procesos a través de la tecnología.
  • Promueve la inversión con base en la disminución de costos e incremento de utilidades.
  • Exige el uso colectivo de los dispositivos tecnológicos disponibles en la empresa.
  • Facilita la transferencia de conocimiento.

Asimilar la tecnología no es tarea fácil, en la mayoría de los casos sólo se termina por aceptarla como un requisito, algo que conociendo estrictamente lo básico resulta suficiente para enfrentar un mínimo de retos en las empresas contemporáneas. Hoy se sabe que eso no es suficiente, hay que administrarla, y una herramienta como la Cybergerencia ofrece las alternativas para afrontarla con éxito. Quien no dirige la tecnología sólo está ante la ilusión del avance tecnológico, sin duda no lo ha alcanzado.

Félix Socorro
Conferencista, Magister Scientiarum en Ciencias Gerenciales, mención Recursos Humanos, Especialista en Gerencia, mención Gestión de Negocios


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