La Estrella de la Pasión

Su caminar revelaba su estado de ánimo, hombre maduro que en ese día especial se refugio en su propia soledad, el mar lucia un tenue color a melancolía, un espacio infinito que le invitaba como nunca a realizar un alto, reflexionar que había hecho durante su vida.

Claro, se decía a sí mismo, he trabajado duro con épocas de bonanza y también de escasez. He desfallecido, he disfrutado y también llorado, encontrado el amor y su ausencia, preocupado siempre en el mañana, angustiado por el futuro además cargando un pasado, culpas, que recuerdo siempre con arrepentimiento y aun así no me he liberado ese peso que aun siento sobre mi alma, pero a esta altura de la vida, de lo vivido, me preguntó ¿Qué he hecho con mi vida?

Le sorprendió casi atropellar a un viejo que sentado en la playa contemplaba el mar, su rostro surcado de arrugas revelaba su andar, las manos callosas, fuertes y de apariencia tosca hablaban que su labor era o había sido una tarea ruda, su mirada tal vez lo más intrigante tenia una extraña luz de suspenso, como si interrogara el mundo, en el fondo trasmitía paz como la de un niño dormido placidamente en los brazos de su madre.

Sin saber por que me acerque tímidamente preguntando primero por su nombre desde luego que yo primero me presente, no emitió un solo sonido de su garganta solamente me miro, era tal su fuerza que sentía que me desnudaba el alma, insistí ahora con más fuerza hasta que mi voz se torno de cólera y rabia.

  • ¿Por qué me mira así?
  • ¿Acaso lo ofendí?
  • Cuéntame, como logra transmitir esa paz y esa voz silenciosa que siento me cuestiona que he hecho con mi vida.
  • ¿Quién es? Insistí, déme alguna razón para hacerme sentir como me siento, acaso es un ángel o tal vez un demonio que me atormenta aun mas en mi despilfarro existencial.

Lentamente el viejo extendió su mano no para darme un saludo sino para trazar un símbolo en la arena, una estrella, su mirada se concentro en ella, sentí una extraña sensación, vi que empezó a cobrar vida, a moverse, se elevo unos cuantos centímetros, empezó a avanzar hacia el mar, conforme avanzaba mas brillo adquiría, rayos de luz que marcaban un sendero luminoso, desesperado trate de alcanzarla, me sumergí en el mar, sentí que mis pies ya no tocaban tierra firme, empecé a brasear con tal ímpetu que por momentos creía tenerla al calce de mi mano, fue una locura, era una alucinación, en ese arrebato no me percate de lo que me alejaba, en un momento hice un alto mire hacia atrás y mi punto de origen casi se perdía en la nada, nade con todas mis fuerzas para regresar, agotado, sentía que la corrientes marinas me detenían, me hacían retroceder, exhausto hasta el fin reconocí que estaba perdido, inevitablemente llegaba al final, una extraña paz experimente, los ojos del viejo me contemplaban con profunda dulzura y serenidad, deje de luchar, sentí que mi cuerpo se iba al fondo acompañado de un arco iris con luceros de todos los colores brillantes e intensos.

Sentí un brazo fuerte que en forma de candado me sujeto al cuello, no sabía quien era, estaba fuera de mi visión, me arrastro con tal vigor que pronto puede ver la playa, unos cuantos metros antes de llegar el desconocido me soltó, exhausto toque tierra, busque a mi salvador, nada solamente arena, mar y el viejo quien al verme como si me esperara se puso de pie, me tendió su mano y en forma inexplicable era tal mi felicidad de estar vivo que me eche en sus brazos llorando de alegría, sentí el mismo brazo que me rescato del fondo, sonrió sin decir palabra, caminó hacia el horizonte y se perdió en ese mágico amanecer.

Comprendí que en la vida para existir es necesario encontrar una estrella, un ideal por el cual luchar, cuando de verdad queremos vivir con intensidad tenemos que encontrar una razón por la cual luchar, un sueño por realizar, una estrella alta y noble que nos haga vibrar, cuando descubrimos nuestra estrella la vida se nos ilumina y es la estrella que Dios nos pedirá al final de nuestra existencia, la estrella de nuestra vida.

La pasión, ese arrebato que nos hace hacer lo impensable, de intentar lo imposible desafiar a la realidad, es vivir la locura de un ideal, nos hace vivir la trascendencia, que da sentido a nuestra existencia, encontrar la estrella de nuestra vida es descubrir en nosotros mismos la pasión que nos impulsa a vivir intensamente la maravillosa aventura de existir.

La pasión esta en la estrella que llevamos en el corazón.

Miguel Angel Cornejo
http://www.cornejoonline.com


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