Robert Hutchings Goddard

Nació el 5 de octubre de 1.882 en Worcester, Massachussets.

Estudió en el Instituto Politécnico y en la Universidad de Clark en Worcester, donde se doctoró y fue profesor.

Goddard fue uno de los tres grandes pioneros del cohete como medio de transporte y de los viajes espaciales, junto con el ruso Konstantin Eduardovich Tsiolkovski y el alemán Hermann Oberth.

En 1.898, siendo adolescente encontró su propósito de la vida en las páginas de un periódico de Boston. Cautivado por el realismo que obligaba de una versión de una novela de H. G. Wells “Guerra entre dos mundos”, Goddard se imaginaba que maravilloso sería hacer un dispositivo que tenía incluso la posibilidad de llegar a Marte. Goddard comenzó entusiasta a llenar sus cuadernos de las ideas para conseguir el viaje al planeta rojo.

Mientras Goddard se graduaba en la universidad de Clark como físico, sus especulaciones jóvenes se cristalizaron en la búsqueda de un cohete. Más adelante, como profesor en Clark, su investigación comenzó en serio con una concesión de el Smithsonian Institution. Por los doce años próximos, con la ayuda intermitente del instituto y el financiamiento ocasional de otras fuentes, Goddard alcanzó, en su tiempo de propuesto, muchas introducciones originales notables en cohetes, incluyendo la construcción y el vuelo de los primeros cohetes del combustible líquido.

Publicó en 1.919 su tratado clásico “Un Método para Alcanzar Alturas Extremas”; donde teorizaba sobre la necesidad de desarrollar la propulsión a chorro para viajar más allá de la atmósfera y adelantaba la idea de realizar, con el mismo método, un viaje Tierra-Luna.

En los años siguientes Goddard inició el ensayo de misiles, primero con combustible sólido y luego con combustible líquido. Intuyó súbitamente que este último era el camino a seguir para elaborar una tecnología eficiente y adecuada para el desarrollo de los futuros vuelos espaciales. A igualdad de peso, el combustible líquido da un impulso total (el producto del empuje por el tiempo durante el cual se aplica éste) mayor que el combustible sólido. Y así Goddard pensó en conservar en dos depósitos separados oxígeno líquido y gasolina y mezclarlos en la cámara de combustión del motor a chorro.

Entre 1.925 y 1.926, probó exitosamente cohetes de combustible líquido y en 1.935 se convirtió en la primera persona en disparar un cohete de combustible líquido más rápido que el sonido. Este supero los 2.000 metros de altura y obtuvo velocidades de 880 kilómetros por hora.

Sin embargo, el gobierno americano, a pesar de los éxitos y las más de 200 patentes obtenidas poco a poco por Goddard, nunca tomó en serio la actividad de este pionero solitario, si se exceptúa la adquisición de una de sus invenciones de donde surgió el bazooka. Así, mientras los alemanes ya ponían a Werner von Braun a la cabeza del polígono de Peenemunde y comenzaban a desarrollar los motores a chorro de donde nacerían las mortíferas V 2, Goddard, ya sexagenario, se disponía a concluir su actividad.

Goddard murió el 10 de agosto de 1.945; y sólo después se le reconocieron gloria y honores. La compensación por el uso de sus patentes, fue de un millón de dólares.


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