Charles August Lindbergh

Nació el 4 de septiembre de 1902 en Detroit, Michigan; un año antes de que los hermanos Wright realizaran el primer vuelo en un aeroplano con motor. Hijo de Charles August Lindbergh (Congresista de Estados Unidos) y Evangeline Lodge Land (profesora de química).

Su padre le imprimió, desde temprana edad a su hijo, valor e independencia. A los ocho años de edad, Charles tuvo la oportunidad de ver por primera vez un avión. El atrevido y temerario Lincoln Beachey era el piloto. Allí nació su amor y pasión por el vuelo. A los nueve años, conocía todos los tipos de motores de gasolina de entonces.

Una vez que se graduó de la escuela secundaria, trabajó tres años en la granja de su padre y después se enroló como estudiante de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Wisconsin.

Después de que presenció el aterrizaje de un avión en el campus de su universidad, un gran deseo por aprender a volar se apoderó de él.

En 1922 abandonó sus estudios de ingeniería mecánica, se unió al programa de entrenamiento de la escuela de vuelo y mecánica en Lincoln (Nebraska ) , y compró su propio avión, un Curtiss JN-4, de nombre Jenny .

Realizó su primer vuelo solo en 1923 trabajando para una compañía aérea de Nebraska y en aquel mismo año se alistó en el Servicio del Aire del Ejército. En 1925 recibió sus Alas de piloto militar y la comisión de Segundo Teniente de la reserva. 

En 1926 comenzó a trabajar en una compañía de correo aéreo haciendo vuelos entre Chicago y Saint Louis, y fue en esa época que comenzó a pensar en los $ 25 000 ofrecidos por el magnate Raymond Orteig al aviador que realizara el primer vuelo directo entre Nueva York a París o viceversa. El premio estaba vacante desde 1919 y muchos pilotos habían muerto en el intento por ganarlo.

Lindbergh buscó sponsors, pensó un modelo y lo diseñó; tras continuas negativas, encontró por fin una pequeña fábrica aeronáutica casi desconocida, la Ryan Aircraft Company, que compartía su entusiasmo.

El avión estuvo listo el 10 de mayo de 1927 y fue bautizado como “Ryan NYP Spirit of Saint Louis”, el nombre Ryan fue en homenaje a la compañía que había ayudado a financiar el proyecto y las siglas “NYP” significan de New York a París.

En la madrugada del 20 de mayo Lindbergh decidió que era el momento adecuado para el viaje y se subió al avión con cinco sándwiches y un termo de café. Su plan de vuelo era muy simple: volar 5.670 kilómetros sorteando las vicisitudes del Atlántico hasta llegar a París. No llevaba radio ni paracaídas y había recortado los mapas para llevar sólo aquellos que le serían necesarios. Bajo la llovizna, a las 7:52 de la mañana cuando Lindbergh partió ante la vista de una muchedumbre entre esperanzada y escéptica el avión ascendió pesadamente para perderse entre las nubes.

Luego de 33 horas y media de vuelo ininterrumpido, vislumbró la luz de París y en un giro cerrado rodeó la torre Eiffel antes de dirigirse al Campo de Le Bourget. Cuando por fin el “Ryan NYP Spirit of Saint Louis” se posó en suelo francés, la muchedumbre histérica ovacionó al hombre que no sólo acababa de obtener el premio Orteig, sino que acababa de convertirse en el primer Héroe del Siglo XX.

Cuando regresó de París, a Lindbergh lo esperaban 3,5 millones de cartas y telegramas. La prensa lo acosó como a ningún otro y fue víctima de un sensacionalismo inédito hasta el momento.

En 1929 se casó con Anne Morrow, la hija de un embajador americano que odiaba tanto la persecución periodística como su flamante marido. En 1930 la pareja tuvo su primer hijo: Charles Augustus Lindbergh.

En los años treinta se convirtió en directivo de la compañía aérea Panamerican y participó en las investigaciones científicas del premio Nobel de Medicina Alexis Carrel; quien inventó un corazón mecánico capaz de pasar los líquidos vitales a través de órganos suprimidos.

En Mayo de 1932, fue secuestrado su hijo de 20 meses. El secuestrador fue identificado como Bruno Haupman -inmigrante alemán-, quien raptó al niño por una ventana y lo asesinó tras cobrar su rescate, seis semanas después; el cuerpo del menor fue hallado en una sepultura ubicada a 6.5 kilómetros de la residencia de la familia Lindbergh. El hecho conmovió a los Estados Unidos e indignó al mundo.

Luego de este incidente el matrimonio decidió mudarse a Europa, justo cuando el viejo continente empezaba a temblar bajo las botas de Adolfo Hitler. Allí los Lindbergh tuvieron otros cinco hijos, pero los vientos jamás volvieron a calmarse para el aviador, quien fue duramente cuestionado por sus posiciones políticas al mostrar cierta admiración por la Alemania nazi, que visitó en diversas ocasiones, relación que los nazis utilizaron como elemento propagandístico para realzar el poderío aéreo alemán.

En 1938 aceptó una condecoración de mismo Adolfo Hitler. A su regreso a Estados Unidos (1939) recorrió el país dando conferencias en contra de la guerra, y declarándose partidario del aislacionismo estadounidense. No obstante, durante la Segunda Guerra Mundial actuó como técnico civil de las compañías fabricantes de aviones, y llevó a cabo misiones en el océano Pacífico y en Europa al servicio de las fuerzas aéreas estadounidenses.

Lindberght lamentó más de una vez el destino de diversos descubrimientos del siglo XX. Esa frustración quedó inmortalizada en una de sus frases más famosas, confesada tras la tragedia de Hiroshima: "Luego de ver lo que ha hecho posible la aviación, prefiero los pájaros a los aviones"

Luego Lindberght decidió dejar a un lado la aviación para dedicarse a proteger el medio ambiente y vivió en lugares aislados.

Lindberght escribió un relato sobre su histórico vuelo, que le valió el premio Pulitzer de 1954, así como “ El diario de guerra de Charles A. Lindbergh” (1970). En 1957 Billy Willder dirigió una película sobre su hazaña titulada “ El héroe solitario” (The Spirit of St. Louis) .

Lindbergh murió de cáncer el 26 de agosto de 1974, a los 72 años de edad en Maui, Hawai; y sus restos descansan en el archipiélago hawaiano, de acuerdo a su última voluntad.

Lindbergh es una de las personalidades más destacadas de la historia de la aviación. Su hazaña al cruzar por primera vez el Atlántico en un vuelo solo y sin escalas, lo convirtió en una celebridad sin antecedentes para su época. El “Ryan NYP Spirit of Saint Louis” con el cual realizó el primer vuelo sin escalas sobre el océano Atlántico, descansa hoy en el Smithsonian Institute, el museo nacional de los Estado Unidos, justamente al lado de primer avión de la historia, el “Flyer ” de los hermanos Wright.


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